“El presidente nos ratificó que la publicidad va a descentralizarse, no a los medios de comunicación sino directamente a los periodistas”, fueron palabras de Pedro Castillo reunido con una delegación de periodistas de Huánuco realizada en palacio. Más aún, Castillo prometió darles “asesoría legal para que se constituyan como agencias de publicidad, ya que el avisaje estatal se repartirá entre los periodistas”. Esto declaró al portal Sudaca César Mori Jiménez, el gerente de la flamante Agencia de Publicidad de Huánuco y director del diario Al Día, quien aprovechó para aclarar su posición frente al gobierno: “Estamos como periodistas para empujar el carro. Estamos en la posición de enderezar el barco si está a la deriva. No vamos a tergiversar las cosas”, concluyó.

Analicemos. Salvo diarios, radios, televisoras y portales digitales propiedad del Estado, los demás medios de comunicación son empresas privadas cuya actividad se aboca a la difusión de noticias y comentarios. Financian sus gastos tanto a través de la venta de ejemplares –en el caso de los periódicos y revistas- como mediante la venta de avisos, tanto en medios impresos, radioeléctricos, televisivos y digitales. Montesinos corrompió el negocio de la información en el Perú, malversando fondos estatales para alquilar la “conciencia” de los dueños de algunos medios.

Después Toledo pervirtió aún más esos emprendimientos, con la sesión -a La República y El Comercio- de la propiedad del canal 4, en aquellos tiempos a cargo de Indecopi y, consecuentemente, dependiente del gobierno de turno. Toledo había expropiado canal 4 aduciendo el escándalo propiciado por Montesinos. Pero esa desvergüenza había tocado a todos los canales privados, salvo canal 11, propiedad de Ricardo Belmont. ¡No obstante el único expropiado fue América TV! Fue una respuesta política para centrar el problema en ese medio, y así ganar simpatía frente a los broadcasters de los demás canales, para que “colaborasen” con el toledato.

Como yapa Toledo consolidó el vicio de la publicidad estatal creado para comprar líneas periodísticas. Calcó el vicio montesinista de sensualizar a diarios, radios, televisoras, etc. Pero, hábilmente, formalizó la compra de conciencias de los dueños de medios, pasando de la coima a un acto comercial –la compra de avisaje- incluido IGV. Humala, García, Kuczynski y Vizcarra multiplicaron este delito –utilizar dinero público para manipular la información desde palacio de gobierno- favoreciendo simultáneamente a la corrupción al comprarle el silencio a los medios que apañan al gobernante de turno.

El régimen Castillo busca profundizar esta podredumbre bajo otra modalidad: comprar la conciencia de decenas de miles de hombres y mujeres de prensa –periodistas- que laboran en los medios informativos que operan en el país. La iniciativa encaja dentro del esquema corrompedor con el cual viene operando este gobierno, de acuerdo a un sinnúmero de evidencias que diariamente conoce el país gracias a las denuncias que informa lo que queda de eso que fue la prensa peruana hasta finales del siglo pasado. ¡El Estado debe eliminar el avisaje estatal manipulado por una “central de medios” que propician ciertas empresas mediáticas, acostumbradas a subsistir del subsidio estatal!

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