La actual coyuntura debe analizarse desde la geopolítica y la infiltración cubana del G2. Vladimir Cerrón es apenas un juguetito del tenebroso G2, esos son los grandes titiriteros; lo que aquí pase o deje de pasar ha sido milimétricamente planificado por la inteligencia más sofisticada de América Latina. Pedro Castillo, su seudo partido, la presunta trafa electoral, la impunidad o lo que fuere son apenas creación del servicio de espionaje interior cubano, el G2, verdadero ganador de la mañosa segunda vuelta.

Todo lo que vemos, escuchamos, creemos, discutimos es fabricado por el G2. Estamos hablando de una de las inteligencias más inteligentes, valga la redundancia, del planeta. Rocío San Miguel, directora de la ONG Control Ciudadano de Venezuela, sostiene que Cuba dirige los destinos de ese país y “la sala situacional donde se toman las decisiones estratégicas más importantes, de carácter político y militar, pero también económico y social, está en La Habana”. ¿Que Castillo no tiene gabinete? ¡Ja! Eso es lo que el G2 quiere hacernos creer; ese Consejo de Ministros debe estar conformado hace bastante y quizá Castillo recién se entere porque no tiene vela en este entierro, donde esperemos que el muerto sea pronto la dictadura caribeña pues solo la caída de Cuba logrará que no perdamos a nuestro Perú. ¿La oposición capitalista y democrática debe mantenerse unida? ¡Ja! El G2 intrigará para que los unos detesten a los otros y todos nos saquemos los ojos. ¿Perú no es Venezuela? Por supuesto que no, y el G2 lo sabe, por eso a nosotros nos tiene preparado un infierno distinto a todos. Cada país que cae bajo las garras cubanas instaura un modelo diferente, con peculiares estilos de liderazgo.

Argentina no se iba a soplar a un cachaco como Chávez porque allá lo militar está asociado a una dictadura de derecha así que pusieron a Kirchner; en Brasil, llevaron al poder a dos ex terroristas como Lula y Dilma, y en Chile a la, también ex terrorista, Michelle Bachelet, la primera mujer en alcanzar tal cargo y que en su segunda gestión dejó el camino allanado para el desastre. Bolivia necesita un líder aymara, cámbienle el apellido materno quechua (Mamani) a Evo Morales y pongámosle Ayma. Así funciona la cosa, así que no seamos ingenuos en creer que lo que el G2 tiene planificado para el Perú se parecerá a nada a lo que se ha implantado en el resto de países que han destruido.

El régimen cubano nos espía desde hace mucho y desde hace más debimos romper relaciones con esos. Sus embajadas y consulados son centros de operaciones a la vasta red que su Dirección de Inteligencia del Ministerio del Interior ha sabido desplegar en distintos países para captar información de valiosa para que La Habana sepa cómo manejar al resto del mundo.