Considero que, para que exista alguna posibilidad, primero, tanto Perú Libre como Fuerza Popular deberán ceder sus posturas ideológicas irreductibles por el bienestar del país.
Así, entre los temas de mayor trascendencia estará el de una Nueva Constitución o seguir con la de 1993.
Entonces, Quijotes, ¿serán capaces y estarán dispuestos a buscar, optar y respetar una vía alternativa, sea cual sea quien gane la segunda vuelta?
Si tenemos en cuenta que, por su origen étnico cultural y por ser parte de la estructura del pensamiento político del partido al cual representa Pedro Castillo, “la consulta plebiscitaria” debería ser una salida, mediante la cual no se renunciaría a su propuesta política ni a un postulado ideológico estructural y estructurante.
En el caso de Fuerza Popular, siendo democrático el sustrato ideológico que lo sostiene, debería, sin problema alguno, estar dispuesto a que sea el pueblo el que dirima la controversia, mediante consulta popular.
Faltan poco más de 45 días para la segunda vuelta electoral que, de no mediar un acuerdo previo en temas de fondo como el propuesto, llegaremos a la segunda vuelta entre los fuegos de una guerra ideológica, en la que reinará la incertidumbre e inestabilidad social económica, en medio de una pandemia que poco a poco está minando no sólo la estabilidad macroeconómica, sino también la casi desbordada seguridad ciudadana y la endeble estabilidad social.
Este humilde Quijote, junto a Juan Pueblo, elevamos la voz para conminar a los representantes de estas dos fuerzas políticas, dejen de lado la visión corta y triste del personalismo y trasciendan hacia un pensamiento en el que el bienestar social sea lo relevante.
De llegar a un acuerdo previo -lo antes posible al 6 de junio- respecto de una serie corta de puntos fundamentales para el bienestar del país, demostrarán que la voz de los indignados se hizo escuchar en la primera vuelta, que los representantes del pueblo finalmente harán las cosas por el pueblo.
Castillo y Fujimori deberán demostrar de qué madera están hechos. Deberán ser capaces de convencer a los recalcitrantes y , en todo caso, acallar las voces de guerra que seguramente existen en sus cantones partidarios. Deberán demostrarnos que aman al Perú sobre todas las cosas.
Castillo, navegando en el mar agitado de las reglas dictadas por los políticos tradicionales, logró, qué duda cabe, visibilizar la indignación social de los que ya no quieren ser gobernados más por los corruptos que, gobierno tras gobierno, los usan políticamente, abandonándolos a su suerte, siglo tras siglo. Entonces, ¿no es acaso que las cosas deben cambiar? ¡CLARO QUE SÍ!
Hermanos peruanos, un acuerdo nacional es imperativo antes de la segunda vuelta. El Perú no puede ni debe desangrarse en medio de una lucha política intestina e irreductible.
Pedro Castillo y Keiko Fujimori, sientan el peso de la responsabilidad histórica y sométanse ante la responsabilidad del bien social. Negocien y suscriban de inmediato un acuerdo nacional, del cual la sociedad civil organizada será el garante de su fiel cumplimiento
¡El Perú ante todo!