Por Luis Luján Cárdenas

Siempre he planteado que el agua es el recurso natural estratégico más importante para el desarrollo de las sociedades, la supervivencia humana y la conservación del planeta. Pronto será más valioso que el oro o el petróleo, y será motivo de mayores conflictos sociales, y acumulación de capital y poder, incluso a nivel global.
La reciente cotización del agua en la Bolsa de Comercio de Wall Street, ha motivado que se presente en el Congreso de la República de Perú un proyecto de Ley para la creación del Ministerio del Agua, con el objetivo de establecer una “política hídrica para los años 2021-2024, que regule la accesibilidad a los servicios públicos hídricos y conserve las fuentes acuíferas”, protegiéndolas ante “elevados intereses nacionales de gobiernos extranjeros”, que podrían generar “un condicionamiento a las políticas nacionales”, según refiere el texto.
Desde diciembre de 2018, en la Bolsa de Valores de Nueva York, compradores y vendedores ya negocian el agua, en medio de la oferta y la demanda. Ergo, su contaminación, despilfarro, especulación, escasez, acaparamiento y/o monopolización influirá en su precio, deformando su esencia de bien público y derecho humano, sine qua non para eliminar la pobreza, como bien lo ha acordado las Naciones Unidas.
Por esta razón, se presenta este proyecto de creación del Ministerio del Agua, para proteger y salvaguardar nuestro gran recurso hídrico y capital natural de un millón 768 mil 172 hectómetros cúbicos de agua, según estimación de la Autoridad Nacional del Agua, lo que nos ubica en el octavo puesto en el ámbito mundial, como lo señala la GWP (Global Water Partnership).
Esta iniciativa parlamentaria permitiría establecer políticas de conservación de nuestras fuentes naturales de agua, que por el calentamiento global y la desglaciación tropical disminuye su volumen, habiéndose formado casi tres mil lagunas en el último medio siglo, agua dulce que debe ser gestionada y administrada conveniente y sostenidamente en aras del bien público y desarrollo ecosostenido nacional.
Este importante tema deberá ser debatido y puesto en la agenda del nuevo gobierno –y en una nueva Constitución, si se produciera-, a fin de definir si es necesario o no crear el Ministerio del Agua, o continuar con la política hídrica actual. Lo cierto es que debemos ponernos ‘mosca’, como dice el lenguaje popular.

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