La infraestructura de red es fundamental para asegurar el funcionamiento de las empresas y sobre todo la conexión a internet, cobrando vital relevancia la migración al protocolo IPv6.
IP son las siglas de “Internet Protocol” (Protocolo de Internet). Este protocolo, se encarga de establecer las comunicaciones en la mayoría de redes. Para ello, asigna una dirección única e irrepetible a cada dispositivo: un router, un servidor, un teléfono, un computador, una televisión, etc. No existe dispositivo en el mundo que pueda comunicarse con otro sin tener una IP. Las direcciones IP son nombres numéricos que se asignan a un dispositivo a modo de “matrícula” para que pueda ser llamado por otros dispositivos. Existen dos tipos de IP: las públicas y las privadas.
Conversando con José Miguel Poveda, Product Manager de Conectividad de InterNexa, nos comenta que en el 2005 el 16% de la población mundial accedía a internet y para 2020 este número ya alcanzó el 59.5%, pensando que cada persona tiene una laptop, móvil, tablet, entre muchos otros dispositivos, y sobre todo en usos como Internet de las Cosas (IoT) y Smart Cities, que demandan un alto número de dispositivos conectados, es necesario buscar una solución al agotamiento de direcciones.
El protocolo IPv6 tiene grandes ventajas como mejor velocidad de acceso a contenidos web y mayor seguridad, e incluso un menor costo pues evita la compra de direccionamiento y equipos de red adicionales para acceder a este. También nos explicó las ventajas de la versión 6 del protocolo de internet:
Más dispositivos conectados: habilita nuevos y mejores servicios sin restricciones de direccionamiento. Soporta nuevas iniciativas tecnológicas como ciudades inteligentes, internet de las cosas (IoT), aplicaciones y desarrollo de plataformas para la prestación de servicios.
Mejora en la seguridad: se incrementa en virtud de la nueva arquitectura del protocolo, que incorpora nuevos mecanismos de protección y la no fragmentación de los paquetes por enrutadores intermedios.
Eficiencia, simplicidad y menor costo: una autoconfiguración gestionada y completamente autónoma permite una gran facilidad en la administración de la red de telecomunicaciones, como el cambio de proveedor de acceso a internet.
Mayor velocidad de navegación: el protocolo IPv6 es más compacto y fijo en tamaño, generando mayor velocidad y menos procesamiento de hardware.
Proceso transparente para el usuario final: no requiere conocimiento técnico avanzado, siendo el único requisito contar con un dispositivo que soporte este protocolo.

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