El sábado 1 de mayo en la plaza de Armas de Chota Keiko hizo una importantísima propuesta que la puede llevar al triunfo el próximo domingo 6 de junio. Ella señaló, entre sus ofertas económicas, que el canon por la minería, los hidrocarburos y otras actividades, se entregue en un 40% a los habitantes de las regiones donde se originan esos productos derivados de nuestros recursos naturales. El primero en oponerse fue el ex gobernador de Junín, Vladimir Cerrón, líder de Perú Libre y tutor político de Pedro Castillo. El señaló en un tweet que la propuesta era una “estupidez” sin esgrimir ningún argumento que sustentara su opinión.
No debe sorprendernos su reacción ya que Vladimir Cerrón ha sido condenado a 4 años de prisión suspendida por delitos de corrupción cometidos en su gestión como gobernador de la región de Junín. La propuesta del 40% sobre el canon afecta directamente a los gobiernos regionales y también a los gobiernos distritales y provinciales de las regiones donde se llevan a cabo dichas actividades productivas. ¿Pero qué es el canon? Es la mitad del importe del Impuesto a la Renta que percibe el Estado peruano por las actividades de explotación de los recursos naturales originados en las diversas regiones. El canon es un reconocimiento legal de la Nación a los pobladores de las zonas donde se explotan tales recursos, quienes deben beneficiarse directamente de esas actividades. El otro 50% permanece en la caja del Gobierno Central para atender las demás necesidades del país.
El canon, en la década anterior, significó una enorme cantidad de dinero para los gobiernos de las regiones productivas de recursos naturales. La cifra es elocuente: S/ 76,600 millones durante el periodo de los años 2011 a 2020 inclusive. La propuesta del 40% es para el futuro, pero en la década pasada habría significado S/ 30,400 millones, en términos de dólares a un cambio promedio alrededor de US$ 9,212 millones. Estas cifras constituyen el mayor desmentido de que las regiones del Perú no se beneficiaron del sistema económico que hizo posible una generación de fondos de esa gran magnitud. Ha sido la producción de las empresas privadas nacionales y transnacionales en minas, hidrocarburos y otras que originaron ese ingreso. Sin su actividad productiva ese inmenso canon no existiría. Si no hay producción no hay canon, así de simple. Pero ese hecho es ignorado por la extrema izquierda y sus adláteres, que quieren destruir la producción para que el Perú retorne a la Edad de Piedra. Estamos avisados.

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