Elegir no es juego

Elegir no es juego

Una de las más antiguas definiciones de la Democracia, ella es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, sistema en que los ciudadanos escogen por selección o elección a sus gobernantes y representantes ante el Parlamento.
En la elección está en juego el futuro de los países y de su población, puesto que una buena elección significará tener buenos gobernantes y representantes y, ello indudablemente redundará en la elevación del nivel de vida de la población y el anhelado bienestar de todos.
En la otra orilla está la mala elección, en que tiempo después los votantes se sentirán frustrados, apenados y arrepentidos de haber votado mal y tener gobernantes y representantes que no dan talla y, lo que es peor, sea con acciones u omisiones impiden que los países progresen y, peor aún, que retrocedan en niveles de vida.
Si además, se eligen a personas que añaden a su ignorancia gubernamental, malos hábitos, ello ya es el acabose, pues con sus uñas largas se adueñarán de las arcas fiscales, harán lo que quieren y reinará el imperio de la corrupción, en que los impuestos que con tanto sacrificio pagan los contribuyentes irán a bolsillos ajenos y no a las obras que se necesitan para el progreso de la población.
En buen romance hay que elegir bien, no solo a personas que tengan conocimiento y actitudes apropiadas para gobernar, sino que por añadidura sean honorables, honradas, esto es en términos generales: decentes.
Nuestros pueblos están hartos de gobernantes que se hacen ricos a costa de los sacrificios de sus pueblos, a los que engañan con discursos trasnochados en que prometen el oro y el moro, pero nunca cumplen. Empero seguimos viendo gobiernos ineficaces, que lejos de trabajar por sus pueblos lo hacen solo para sus camarillas deshonestas que son cómplices de la mayor pobreza y desesperanza.
John F. Kennedy dijo que “La ignorancia de un votante en una democracia, pone en peligro la seguridad de todos”. Nada más cierto pues el voto equivocado, por emitirlo irresponsablemente y sin el debido conocimiento del votado, nos puede llevar a encumbrar a la primera magistratura de los Estados, a personas indeseables, por decir lo menos y, por su deshonestidad enrumbarnos a todos al descalabro y a la inseguridad de la población.
Winston Churchill, uno de los estadistas más reconocidos de la Historia, señaló con razón que “La principal diferencia entre los humanos y los animales, es que los animales nunca permitirían que los lidere el más estúpido de la manada”. Frase ingeniosa y que ha quedado esculpida en oro para el futuro pero que, pese a su verdad de Perogrullo, no ha calado debidamente en los votantes.
Es muy penoso tener que reconocerlo, pero con lagartos y burros con características de ratas, no se puede andar ni menos llevar a los pueblos a su desarrollo.
Ya es hora que los votantes aprendan, lo hagan rápido pues estamos a dos años de un proceso electoral general, en que no se deben cometer los mismos errores, pero tampoco nuevos y, elegir a quienes puedan sacar a nuestro país del atolladero en que nos encontramos, generando la confianza que requieren los inversionistas, que al fin y al cabo son los generadores del empleo formal y convenientemente retribuido para satisfacción de ellos y de sus familiares.

Mira más contenidos siguiéndonos en Facebook, Twitter, Instagram, TikTok y únete a nuestro grupo de Telegram para recibir las noticias del momento.