Todo el Perú sigue en espera que el Jurado Nacional de Elecciones proceda a declarar al nuevo Presidente. Después de unas elecciones sumamente ajustadas, en que tanto Keiko como Castillo han logrado aproximadamente el 50% de la totalidad de los votos válidos, que ascienden a 17’627,700, con alto ausentismo y la presencia de muchas irregularidades durante el proceso.
El Jurado tiene que resolver estas irregularidades con total imparcialidad, transparencia y además, comprendiendo que esta decisión debe estar bien sustentada, dando amplia información a los ciudadanos, debido a que la complicada división existente en el país podría exacerbar negativamente los ánimos de confrontación, entre los defensores y simpatizantes de ambas posiciones antagónicas.
Los enfrentamientos surgen a raíz de los planteamientos propuestos por los candidatos y partidos políticos, que como nunca, difieren enormemente.
Por un lado, Keiko propone gobernar convenientemente en democracia, libertad, respetando la propiedad, con una economía social de libre mercado, promoviendo las inversiones que generan trabajo, crecimiento y disminución de la pobreza, realizando algunos cambios hacia delante en nuestra constitución que permitirían mejorar la salud y educación.
En el grupo del Castillo, apoyado por el Partido Perú Libre que preside el comunista Vladimir Cerrón, propone en su Ideario y Programa, que el país adopte los principios: marxista, leninista o mariateguista, es decir, ingresar al sistema comunista que ha fracasado en los países que lo implementaron, entre ellos Cuba y Venezuela, con Gobiernos Dictatoriales que provocaron caos, pobreza y penosos éxodos poblacionales por la falta de trabajo y libertad.
Perú Libre plantea también el cambio de la Constitución para que el Estado sea el regulador del mercado, el redistribuidor de la riqueza, nacionalizando la minería, petróleo, gas y agricultura, entre otros que alejarán las inversiones que generan desarrollo social.
Estos enfrentamientos ideológicos se incrementan porque la ONPE, con las actas sin objeción, da una pequeña ventaja a Castillo por 44,240 votos, que representan solo 0.25%, sobre Keiko.
El JNE tiene por resolver alrededor de 1000 actas (cerca de 250mil votos), que tienen observaciones e impugnaciones y deben ser solucionadas con total imparcialidad, transparencia y de acuerdo al marco normativo de la ley electoral, que precisa: “asegurar que las votaciones traduzcan la expresión autentica, libre y espontánea de los ciudadanos”.
Dada la confrontación actual es conveniente que el JNE informe detalladamente todo el proceso, con el fin que el ganador, sea Castillo o Keiko, reciba la mayor aceptación del país y logre un gobierno de unión.
Un tema negativo en esta confrontación es el hecho que un grupo de Perú Libre considere que para ganar es necesario salir a las calles, amenazando con machetes. Estas acciones demuestran que quieren obtener el poder y gobernar con actos de terrorismo, sin democracia.
Personalmente siempre he promovido un gobierno de unión y ojalá pasados estos momentos difíciles, quien gane la Presidencia logre gobernar en favor de todos los peruanos y no solo para sus votantes (50%).
Finalmente, el Perú en sus 200 años de Independencia siempre ha superado sus problemas y con ocasión del Bicentenario, tenemos que lograrlo juntos.

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