Los gobernantes siempre mencionan la necesidad de dar un profundo contenido social a sus gestiones, pero ¿es así como lo percibe la opinión pública? Estas expresiones deben ir aparejadas de acciones concertadas en las diferentes esferas de gobierno, que exista mayor cohesión y alineamiento de todos los sectores.
En el sector salud se necesita este alineamiento, establecer una cohesión entre las políticas de salud y de seguridad social, y desarrollar herramientas de gestión necesarias para darle una sola dirección y trazar una hoja de ruta al sector. Definir políticas, modelo de atención, modelo de gestión son instrumentos básicos para acciones integradas.
Uno de los errores del modelo de gestión en EsSalud es la persistencia de un modelo que mantiene la tendencia a concesionar servicios asistenciales esenciales en la marcha institucional. Es el caso de los medicamentos, existe aún desabastecimiento y se pretende recurrir al fácil expediente de “contratar terceros” para superar el problema de dispensación de medicamentos, ¿a qué costo?, ¿cómo se garantizaría la calidad? Subsisten problemas en los tiempos de distribución y entrega de medicamentos.
No se aprende de experiencias recientes, la solución está a la mano de las autoridades y al menor costo: concertación con los profesionales y trabajadores, en este caso con los químico farmacéuticos de EsSalud que son profesionales con especialidad y con mucho campo clínico y conocimiento, mucho más que los profesionales que trabajan en la empresa concesionaria; lamentablemente no se les toma en cuenta.
Igual sucede con las “Unidades Básicas de Atención Primaria” (UBAP), servicios concesionados a terceros, que por su baja capacidad de resolución termina generándose duplicidad de actividades y de gasto con el centro asistencial de mayor complejidad. Lo que se necesita es una buena estrategia de atención en el primer nivel.
Actualmente existen un conjunto de normas que permiten articular la gestión en el sector salud, con respeto de sus autonomías; al Estado le corresponde mejorar el financiamiento del Minsa y de las Sanidades. No es la solución, como se ha planteado, integrar EsSalud al Minsa. EsSalud debe hacer más eficiente su gestión y financiamiento, evitando los sobrecostos, la duplicidad del gasto y corrupción cero. Los resultados serían satisfactorios para los asegurados y los incentivos a los trabajadores bienvenidos.
Si hay comunicación de sordos entre trabajadores y autoridades, perdemos todos. Necesitamos un cambio en la política laboral, de mayor acercamiento y concertación, de diálogo con resultados. Por el bien de los asegurados no podemos seguir esperando más… o concertamos… o fracasamos.

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