Pocos pudieron presagiar que, después de la tormenta electoral, ya conocidos los resultados de la primera vuelta, los peruanos amaneceríamos con la cruda resaca, ante el dilema de tener que elegir entre dos extremos ideológicos, ante un escenario harto complicado, es decir: ¡LA DEFENSA DE LA DEMOCRACIA O EL POPULISMO AUTORITARIO!
La considerable distancia que separaba a Castillo de Fujimori, según las encuestadoras se acorta, de tal manera que, el “mal menor” estaría a tiro de piedra del “mal mayor”. Entonces, ¿cómo se explica que una ciudadanía renuente quiera o esté dispuesta a votar por la Sra. K?
Un argumento recurrente en redes es que el voto a favor de Fuerza Popular es en defensa de la democracia, para preservarla. Varios me dicen que lo harán, tapándose la nariz, aun en contra de sus principios morales, aun cuando la candidata no representa los valores democráticos; puede parecernos contradictorio, pero es lo que muchos están pensando.
Más allá de aceptar el debate en Chota y que el sábado próximo, equivocadamente, el Profe no asistirá al Penal de Santa Mónica, no veo nada nuevo interesante en el discurso de la candidata Fujimori. Ella reconoce tibiamente pequeños yerros, pero burdamente, con la complicidad de los periodistas, evita, elude, evade reconocer los graves errores y delitos cometidos. No vislumbro brillantez en sus disertaciones, ni evidencia algún grado ni tipo de carisma en las generosas exposiciones mediáticas. Más bien considero que su acercamiento al centro ha tomado un matiz populista.
Quijotes, con el pasar de las semanas, Castillo, por decisiones, manifestaciones, acciones erráticas, políticamente poco ortodoxas, estaría perdiendo simpatizantes. Además, el haberse desmarcado de “Los Progres” le restará unos cuantos votantes más. Claro, aquel que fieramente reivindica el derecho al aborto, a la igualdad de género, al cuidado del medio ambiente, entre otras causas progres, nunca votarán por El Profe.
Dilemas a granel. Una acusada por megacorrupción, responsable de la nefasta actuación de sus cuasi empleados congresales, lavado de activos, a quien pocos le creen y miente tan o más que el Sano y Sagrado, PPK y Vizcarra, ahora es la defensora de la democracia. Y aquel luchador heroico por los derechos del magisterio, que difícilmente tenga algunos soles ahorrados, aquel que quiere el cambio, ahora es acusado de autoritario, antidemócrata, populista y enemigo de la democracia.
Profesor Castillo, yo que simpatizo con usted, siendo usted probablemente una buena persona, no estoy dispuesto a apoyar sus buenas intenciones, cuando tiene como parte de su equipo a Vladimir Cerrón y a políticos de izquierda que han robado y empobrecido a muchas de las regiones. Si en el poco tiempo electoral que resta, si no se desmarca de los inefables corruptos, si no deja de cometer yerros, la Sra. K, sin pergaminos democráticos, sin méritos políticos ni personales, le ganará la elección.
Quijotes, estamos ente dos males. Así, gane quien gane la presidencia, no quedará otra; desde el 28 de julio, a seguir con la titánica lucha.
¡Jubilación Política Ya!00

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