Si gana Perú Libre, el gran derrotado será nuestro país: hay una evidencia monumental del descalabro. La alarma debería haberse disparado hace años, con un Humala de discurso inflamado que ganó las elecciones satanizando a la minería pero que pocos meses más tarde, afortunadamente, se atemperaría expresando “La minería durante doscientos años no ha cumplido con un rol social. Déjenme ustedes demostrarles que va a haber una nueva relación con estas empresas y que se puede tener oro y agua a la vez”.
Hoy nuevamente estamos al filo de la navaja, a merced de adoradores de Fidel Castro y no hay moderación posible. El principal objetivo es convertirnos en un satélite cubano, en un régimen totalitario estalinista. Quizás habrá leyes con atisbos de democracia, pero serán solo para hacerle la pantomima a las organizaciones internacionales o de DDHH porque jamás se respetarán. La solidaridad revolucionaria cubana se instalará en el Perú, con su represión, su policía secreta y su ideología única.
¿Nos parece imposible? Imagino que lo mismo pensaban los cubanos antes de 1959. Es muy común el estado de negación de una sociedad cuando está al borde del abismo. Los analistas y expertos hablando de un Congreso dividido, de la imposibilidad de la bancada de Perú Libre de hacer pactos para consumar sus reformas. Eso no interesa. La democracia como hoy la conocemos no existirá más. La independencia de poderes será una mera ilusión. Caeremos en manos de la Izquierda totalitaria latinoamericana, nos sumaremos a los infortunios de Cuba y Venezuela. En palabras de Hanna Arendt: “Se instaurará así el terror total, convertido en herramienta permanente de gobierno y, en definitiva, en la esencia misma del totalitarismo”.
Estaríamos entregando nuestros derechos fundamentales como si la libertad fuera un concepto administrativo, un bien transable. No seremos meros espectadores de la ruina como Nerón que observaba a una Roma en llamas; seremos protagonistas y víctimas de la destrucción.
El títere Pedro Castillo no tienen ninguna credibilidad, su palabra no vale ni cinco soles. ¿Qué es la “Proclama Ciudadana: Compromiso por la Democracia”? Un papel, un simple papel. La Izquierda solo respeta los compromisos que la llevan al poder. Afirmar que un país es democrático sólo porque celebra elecciones es una falacia, Venezuela es el más claro ejemplo. Muy iluso Alberto de Belaunde en pensar que la ciudadanía va a tener herramientas institucionales para cautelar el cumplimiento de los juramentos asumidos por Castillo. No tengo ninguna duda que los cerronistas someterán al bando magisterial y que el propio Castillo será una víctima de su soberbia. Si su supuesta ponderación es auténtica, está conviviendo con su peor enemigo.
Qué impotencia ver cómo un país con tantas oportunidades de desarrollo, con un precio del cobre que nos permitiría crecer en un alto porcentaje del PBI, pueda apostar por el camino equivocado, simplemente porque hay un 20% de peruanos, tontos útiles, que no pueden superar un odio fantasioso e irracional, absolutamente gratuito, generado por una prensa irresponsable y mercantilista y unas redes descontroladas. No conocen lo que dicen odiar.
Internet es una herramienta con un extraordinario potencial de progreso, pero su faz siniestra es que exacerba pasiones, quizás válidas en el mundo digital pero inútiles para enfrentar la esclavitud que podría avecinarse.

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