La inconsecuencia del Congreso es de récord Guinness. Con 105 votos vacó al exmandatario Martín Vizcarra, eligiendo como Presidente de la República a Manuel Merino. Tres días después pidió la renuncia de Merino y eligió como gobernante a Francisco Sagasti con 97 votos, 8 menos que el anterior.

Qué enjuagues y tratos habrá habido entre el Partido Morado y la izquierda para que se repartieran el poder dejándole el manejo del Congreso a una representante del Frente Amplio, de quien se comenta que es más recalcitrante que su líder, Marco Arana. No hay lonche gratis, eso lo sabemos. Probablemente, las otras bancadas también han sido recompensadas.

Muchos advirtieron que la ferocidad de las marchas contra Merino traería muertos y así fue. Los medios ‘vizcarristas las publicitaron, propagandizando los puntos de reunión y horarios. Criticaron sin objetividad un exceso policial que no existía. Los manifestantes de la vanguardia atacaron brutalmente a las fuerzas del orden. Querían tumbarse las barreras policiales, llegar al Congreso y destruirlo. Una inmensa pena que dos personas murieran por disparo de perdigones que la Policía afirma no usar.

La presidencia de Sagasti se construyó bajo el arbitrario concepto de la legitimidad que en cristiano significa “la calle manda”. Sin una investigación seria se culpó a las fuerzas del orden de la muerte de dos jóvenes muertos. También vimos una fuerte campaña mediática por los ‘desaparecidos’. Se anunciaron más de 60. No hay ninguno. Pero el ‘vizcarrismo’ sin Vizcarra que gobierna hoy utilizó toda esto de manera siniestra.

Los lamentablemente fallecidos tenían antecedentes policiales. Uno de ellos fue condenado por robo agravado en el 2018 y el otro fue capturado por la Policía por microcomercialización de droga. Todos estamos apenados por su muerte, pero que el gobierno y los medios los presenten como héroes no corresponde. Menos compararlos con Grau y Bolognesi,

Los medios siguen martillándonos con los heridos (pocos para tanta violencia vivida). Continúan con el psicosocial encargado. Sus campañas mediáticas sepultaron las millonarias coimas de Vizcarra y los casos vinculados a Odebrecht. Ahora hay marchas bastante más numerosas a favor de una nueva Constitución pero han sido censuradas por la prensa gobiernista. No existen prácticamente. ¿La calle no habla?

Se quiere eliminar del escenario electoral a Fuerza Popular y encarcelar una vez más a Keiko Fujimori. El periodista Humberto Ortiz recibió insultos y amenazas de gente agresiva que llegó a su vivienda. Repudiable. La intolerancia está en boga y el periodismo libre amenazado.

Este gobierno es de transición pero se proyecta al mediano plazo. Las elecciones no serán transparentes ni limpias. El ‘vizcarrismo’ sin Vizcarra no da confianza. Confiep pidió la renuncia de Merino. Si viene una Constituyente (muy probable), ¿qué dirán los empresarios? Quieren que se respete el actual orden económico, pero nada hacen por ello.