En la prédica de promesas electorales de los candidatos presidenciales resaltan algunas que apuntan en la dirección de un aparato estatal más pequeño, menos ministerios, es la monserga; reforma del sistema de pensiones estatales; modificaciones en los procedimientos de contrataciones públicas para dar más celeridad a las inversiones gubernamentales, entre otras.

Propósitos que ameritan un debate que explique los detalles, pero hay un tema previo que no se está tomando en cuenta: todos esos casos requieren leyes y estas pasan por la aprobación del Congreso de la República, la gran interrogante es ¿habrá los votos suficientes en el Legislativo por parte del nuevo Poder Ejecutivo?

Lo que dicen las encuestas, que por más que se dude de ellas, hay una tendencia inexorable; no habrá mayoría en el Congreso para el que gane y será atomizado, tanto o más que el actual. La referencia más reciente es la encuesta de Ipsos difundida el domingo pasado, donde contando el voto válidamente emitido, fácilmente habrá 10 bancadas.

Importante pasar revista a los grupos que arribarían al antiguo local de la Plaza Bolívar: Acción Popular, Fuerza Popular, Somos Perú, Partido Morado, Juntos por el Perú, Alianza para el Progreso, Frepap, Podemos Perú, Avanza País y Victoria Nacional,

Si se evalúa las tendencias de la nueva conformación congresal, sintonizarán bastante bien: Acción Popular, Juntos por el Perú y Frepap; que no son nada amigables a la inversión privada. Por su parte Fuerza Popular es la única predeciblemente pro empresarial; mientras que, de los seis restantes, no hay ninguna certeza de nada, incluyo a Avanza País, que en su afán de tener “un millón de amigos”, ha superado la convocatoria de San Martín de Porres.

En un contexto de esa naturaleza, cualquier reformismo económico tendrá serias complicaciones para que se convierta en realidad, se necesitará en el próximo mandatario y sus operadores políticos en el Legislativo, muñeca con giro de 360º. Aún no percibo eso en el horizonte, más bien están en las antípodas, verticalismo ideológico de Grupo de Puebla, o de corporación privada o cuartelario. Es hora de que los partidos impulsen a sus candidatos al Congreso, si quieren hacer algo en el nuevo gobierno.