13 de 130 (10%) es el Perú profundo en el Congreso, como directo resultado de la división de la ultraderecha dentro del gobierno.

El etnocacerismo se considera titular exclusivo del patriotismo peruano: total estupidez; pues, con distintos grados de profundidad, desde el instintivo o natural hasta el cabal o cultivado, el patriotismo late en el corazón de la mayoría de los peruanos.

Con el cambio del presidente Kuczynski por Vizcarra en marzo/2018, cayó la ultraderecha extranjerizada y se estableció una derecha moderada. Después con la disolución del congreso en setiembre 2019 se finiquitó el Apra alanista y el PPC y quedó noqueado el fujimorismo.

Sin marzo/2018 ni setiembre/ 2019 no habría sido posible un Vizcarra patriota ni un nuevo Congreso con participación decisiva del Perú profundo.

Ni el Perú profundo y menos el presidente Vizcarra planearon estas 2 revoluciones políticas; primero de ultraderecha a derecha moderada y ésta en derecha patriótica.

Acaecieron sin que siquiera nos diéramos cuenta. El Perú profundo en 30 años contra las transnacionales logró trancarlas y convertirse en pueblo virtualmente alzado y lo más notable con virtual ejército, el etnocacerismo, con 2 acciones de armas (Locumba 2000 y Andahuaylazo 2005); mientras que el Ejército oficial ha sido subordinado a la Policía y, peor, convertido en guachimán de centros mineros.

Este nuevo Congreso nace en pleno estado de emergencia y toque de queda. Es condición quizá mejor para su actuación obviar las rutinas:

Llegó la hora de recuperar los enclaves territoriales de las transnacionales extranjeras. El enemigo extranjero no es realmente Estado alguno sino simples empresas privadas; es decir, detrás de ellas no está ningún Ejército.

Los comuneros de Apurímac-Cusco (Las Bambas), han dado plazo al gobierno para que les devuelva su carretera comunal; igualmente está requiriéndole la amnistía para cientos de comuneros actualmente presos y/o requisitoriados.

En los 30 años del régimen fujimorista, sus 7 gobiernos han cometido delito de abuso de autoridad (Art. 376-A del Código Penal). Si este delito fue cometido por altos funcionarios, el congresista debe proceder a acusarlos ante la Comisión Permanente del Congreso y si son funcionarios subalternos, denunciarlos ante el fiscal. Inevitables detenciones preventivas.

Para ello, los 13 congresistas etnocaceristas deben abrirse a todos sus colegas, teniendo en cuenta que la mayoría son realmente patriotas.

Requisito sine qua non para el éxito de la bancada etnocacerista es disponer de una comisión de asesores del más alto nivel moral, intelectual y técnico del país.