Finalmente -porque el hecho viene produciéndose hace meses, sin haber sido denunciado ni menos aún rechazado- la comisión de Relaciones Exteriores del Parlamento aprobó, al menos, declarar “persona non grata” a Evo Morales, correveidile de La Habana y el Foro de Sao Paulo que manipulan al Perú.

La Moción refiere que, desde julio 2021, este sujeto reiteradamente visita nuestra patria para sostener reuniones proselitistas con diferentes “organizaciones políticas del Perú”.

Hasta acá los hechos revelan una de por si intolerable intromisión, por parte de un probado agitador comunista trasnacional que entra y sale de nuestro territorio como Pedro por su casa. Morales opera abiertamente para agitar a nuestros pueblos altoandinos, con miras a ensamblar una gigantesca y violenta asonada de respaldo al planteamiento comunista de aprobar, por la fuerza, una asamblea constituyente que selle aquel viejo anhelo de la dupla Castro-Chávez de integrar al Perú al eje Cuba-Venezuela.

Por si esto resultase insuficiente, Morales es atendido con vehículos oficiales y miembros de seguridad del Estado peruano, alojándose en hoteles de cinco estrellas y comiendo y embriagándose en los mejores restaurantes de la capital, todo indica que con los recursos de los contribuyentes. A este extremo, el ultraje resulta ominoso.

Pero hay más. Resulta que este facineroso Morales convoca públicamente a los ciudadanos de nuestros Andes, para que luchen contra la mayoría de los peruanos que repudian la violencia que viene engendrando este activista del comunismo/marxismo/leninismo sudaca, bajo instrucciones de la dictadura que lideran Cuba y Venezuela, decididas a engullirse el Perú.

La comisión de Relaciones Exteriores del Congreso peruano denuncia, además, que Morales se dedica a dar declaraciones sobre temas sensibles que dividen a nuestra población, tales como “refundar el país”, estatizar los recursos naturales, implementar políticas de tipo antiimperialistas, nacionalizar los hidrocarburos, separar lo que llama territorios quechuas y aymaras de la nación peruana, manifestarse contra organizaciones de apoyo internacional como DEA y USAID; y, por supuesto, “ampliar las áreas de cultivo de coca” entre muchas otras mascaradas comunistas. Por otra parte, la misma comisión alerta que ese atorrante boliviano “viene anunciando una reunión en Cusco para el 20 y 21 de diciembre de 2021, bajo la denominación de una plataforma regional llamada Runasur” sin que sea de conocimiento oficial de autoridades nacionales, exhibiendo una repudiable falta de respeto hacia el pueblo peruano que abomina la agenda marxista que intenta imponernos este revoltoso bolivariano.

Finalmente, la comisión congresal “exhorta al ministerio de Relaciones Exteriores y al ministerio de Defensa a tomar las acciones necesarias.”

Estos hechos son gravísimos, amable lector. El enemigo no sólo es el comunismo/senderismo interno -de por sí, una peligrosísima amenaza- sino que, aparte, detrás de ello está la izquierda latinoamericana agitada por un miserable llamado Evo Morales, que viene movilizándose por el Perú andino preparando una rebelión petardista.

Como la que ensambló en Bolivia para derribar al expresidente Sánchez de Lozada, produciendo millares de muertes. Peligra la vida de muchos peruanos si el canciller Maúrtua y el ministro de Defensa Carrasco no desbaratan ahora mismo semejante atentado.

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