Estamos a un mes del ballottage que definirá el futuro de nuestra patria. O ingresamos al patio trasero del comunismo sudaca o permanecemos siendo una democracia, con evidentes reajustes necesarios para asegurar el futuro de nuestra nación. Los intereses que se mueven alrededor de lo que se le llama alegremente “la campaña política”, son enormes. El comunismo ha saboreado el triunfo antes de conseguir el voto mayoritario de los peruanos. Es más. La izquierda ya festeja, como si Castillo, candidato representante de un partido prohijado por sendero luminoso, hubiese ganado la segunda vuelta electoral. En estas condiciones –la oportunidad más cercana que ha tenido el leninismo para hacerse del poder e instalarse per saecula saeculorum– el comunismo hoy no está dispuesto a “perder” el momentum que alega haber alcanzado. En realidad, si bien sólo ha obtenido 20% de los votos, la maquinaria marxista –forjada en desinformaciones y revueltas– ha encendido la mecha de su plan B, en caso el 6/6 los peruanos decidan negarle la mayoría necesaria al postulante Castilla, eligiendo presidente a Keiko Fujimori. Esto, amable lector, no es un disparate. Es lo que vendría preparando la izquierda versada, repetimos, en sublevaciones y agitaciones. O triunfa el comunista Castillo por los votos o vence mediante el fusil. Como hiciera la izquierda durante 25 años de terrorismo, con el éxito que la mayoría de sus cuadros genocidas hoy están libres. Aparte, santificados por la comisión de la verdad y el museo de la memoria. Dos esperpentos creados por la izquierda con la anuencia de Toledo y la bendición de Vargas Llosa, quien presidió aquel museíllo de marras, que exhibe a los terroristas y emerretistas como víctimas del terrorismo de Estado; y como criminales de guerra a nuestros heroicos soldados y policías
Lo que llama poderosamente la atención es que el blandengue Sagasti continúe mudo frente al descubrimiento –por la Policía Nacional– de sendos arsenales compuestos por armas de guerra, ametralladoras, fusiles, pistolas automáticas, etc., según dieron a conocer altas autoridades de la Policía. No sólo se trata de decenas o centenares de armas. Hablamos de miles de pertrechos, suficientes para orquestar una asonada que pondría en jaque al país. No es alucinación alguna. La noticia la han propalado representantes oficiales, exhibiendo videos, fotografías, cuadros de mandos, etc. ¿Ha dicho algo ese ministerio del Interior, cómplice del comunismo por su silencio y vínculos con gente capaz de cualquier cosa con tal de no perder poder, como esos ‘ginos costas’ y demás especímenes del marxismo caviar? No, amigo lector. ¿Ha manifestado preocupación el también caviar Sagasti? ¡Tampoco! ¡De que este gobierno apoya al candidato comunista Castillo, no cabe la menor duda! Nos encontraríamos hoy ante una encrucijada devastadora. O el Jurado de Elecciones –otro títere de los rojos– declara triunfador del ballottage al comunista Castillo, o esa noche arranca una sublevación armada, de tipo terrorista, manipulada por la inteligencia cubana y digitada por el Foro de Sao Paulo. ¡A menos que la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas ya hayan adoptado las precauciones del caso!

 

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