En estos tiempos desgraciados del Perú, país bajo ocupación de transnacionales, virtual provincia de Chile y encima el coronavirus, siniestro de la naturaleza que ha colocado a la humanidad en situación difícil, resulta imprevisible la era post virus.

Imposible continuar como estamos: avance continuado del virus, cuarentenas, desborde de masas de ciudades al campo, toques de queda y restricciones mil y las elecciones generales el 2021.

Está paralizada la lucha contra la corrupción, contrariamente continúa la corrupción en plena emergencia.
El Presidente ha elaborado su plan de 10 puntos y recurrido al foro oficioso y autodenominado “Acuerdo Nacional” instituido el 2002. Transcurridos 18 años, puro parloteo de seudo especialistas y ni siquiera han concurrido sus patrones dueños del Perú: los Romero, Brescia, Belmont Anderson, Roque Benavides, etc.

Es error inexcusable del Presidente, recurrir como lo está haciendo al foro. En la Constitución está prevista la situación. Es el Sistema de Defensa Nacional (Art 137), que está con base en la fuerza militar, poder real, donde los militares son deliberantes y además especialistas profesionales en defensa y el Presidente de la República es Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas.

El Sistema fijará: 1) El objetivo principal que es terminar con la ocupación territorial y la injerencia de Chile; 2) La fuerza principal para este objetivo patriótico son los comuneros y lugareños del eje incaico de las punas del sur: Cotabambas, Grau (Apurímac), Chumbivilcas, Paruro, Espinar (Cusco), Islay, Matarani (Arequipa), Puno y Moquegua; 3) El cómo vencer al enemigo, descartada la acción armada, el camino es la vía judicial: En lo civil, respecto a la copropiedad del mineral y en lo penal, por los delitos de evasión y elusión tributaria. 4) Los comuneros ya plantearon que el Estado devuelva su carretera comunal y que se recaude la parte que le corresponde del mineral extraído en 2019 y cobre lo que le corresponde de los años anteriores desde que se iniciaron las operaciones. En este aspecto, el Perú profundo dispondrá del etnocacerismo como fuerza miliciana en todo el país y bancada en el Congreso. Ambos, como milicia y como legisladores cumplirán el lugar y la tarea que le asigne el Comando del Sistema de Defensa Nacional.

La bancada etnocacerista ya debe presentar la acusación ante la Comisión Permanente del Congreso por el abuso de poder contra los altos funcionarios del gobierno, cómplices de estos delitos.
Para reivindicarse de este craso error, el Presidente debiera nombrar como ministro de Defensa a un militar en actividad o al general Graham o al almirante Montoya.