El 19 de octubre de 2012, el señor Ezequiel Nolasco Campos declaró ante mi Despacho Fiscal Anticorrupcion en el Santa. En esa oportunidad él estaba plagado de terror por las amenazas de muerte de parte del sicario “Goro”. Narró de manera casi increíble, cómo es que en Áncash venía operando una organización criminal liderada por César Álvarez, que contaba con un brazo legal, mediático y de extrema violencia que daba cuenta de la presencia de sicarios y que gozaba de total impunidad. Fue creada con la finalidad de hacerse de todo el dinero que ingresaba al gobierno regional producto del Canon, de las regalías millonarias y un paquete de obras de 840 millones que eludían el control de la Contraloría, pues no contaban con expedientes técnicos ni calendarios de ejecución y entrega de obra.

En este grupo de obras se encontraba la construcción de la carretera Chacas San Luis, la carretera más cara del Perú y que ilegalmente ganó la empresa corrupta Odebrecht, este fue el punto central de la declaración del señor Nolasco, la claridad de los detalles que me brindó me dieron un conocimiento claro de cómo operaba, cómo coimeaba a autoridades desde el más alto nivel. El atentado contra su vida, que cobró la de su hijo político Roberto Torres Blas, fue con el objetivo de callarlo, cuando junto al gobernador a cargo Sánchez Milla lideraron la suspensión y anulación del convenio de la obra con la OEI (Organización de Estados Iberoamericanos) encargada de los proceso de licitación. Con el asesinato de su hijo, me dijo que también él había muerto y que solo lucharía por encontrar justicia y para demostrar cómo la empresa Odebrecht pagó coimas millonarias a César Álvarez y a otros. Así fue, lo hizo sin descanso, amenazado a diario por sicarios, luchó y denunció sin éxito a esta empresa corrupta, hasta que cumplieron con la amenaza de matarlo.

Hoy César Álvarez ha sido sentenciado a 35 años por la muerte de Nolasco y por recibir coimas de la corrupta Odebrecht por la carretera Chacas San Luis. Ese 12 de octubre de 2012 pudimos ambos huir de esta declaración por el miedo de ser asesinados, pero temblando y llorando nos armamos de valor y nos quedamos a escribir el inicio de la caída de Odebrecht. Gracias Nolasco, no tenías que perder la vida para demostrar cómo esta empresa corrupta coimeaba a César Alvarez, me gustaría contarte cara a cara cómo tus denuncias y tu lucha dieron frutos, pero no estás, nunca dudé de tus palabras, al cielo te digo que esa lucha continúa hasta lograr un Perú sin Odebrecht.