Columnista - Fabiola Morales Castillo

De las encuestas a la “encuestitis”

Fabiola Morales Castillo

Catedrática Universitaria, Doctora en Comunicación y Ex-Parlamentaria (2001-2011)

16 jun. 2019 01:40 am
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El gobierno actual, y el mismo presidente Martín Vizcarra, no pueden ocultar su satisfacción por el resultado de las últimas encuestas. Después del bajón en su popularidad que sufrió entre enero y mayo de este año –de 66 % hasta 44 % según Datum– ha pegado un brinco al 58 % en solo un mes.

¿Qué ha sucedido en tan poco tiempo para que la percepción ciudadana del Gobierno haya dado tal vuelco, en tan poco tiempo? Nuevamente, la “pechada” con que el Ejecutivo ha querido arrinconar al Congreso, convirtiendo el pedido de aprobación de sus cinco proyectos de ley, sobre una eventual Reforma Política, en “cuestión de confianza”.

Según este resultado, un porcentaje significativo de ciudadanos, desde el punto de vista estadístico, se siente satisfecho en estos momentos por la sola posibilidad de que el Presidente cierre el Congreso. Una posibilidad que aprueban, en primer lugar, los personajes mediáticos que, aun considerándose siempre demócratas, aplauden esta medida sin que se les enrojezca el rostro; y en segundo lugar, una población convencida de que el Parlamento es obstruccionista.

Asimismo, nadie puede negar que muchos congresistas se han ganado a pulso el repudio popular; tanto por su conducta escandalosa, como por la función de altavoz que cumplen los medios tradicionales, las redes sociales y los picantes “memes” (actuales caricaturas políticas), desacreditando un Poder Legislativo que tiene tanto la responsabilidad de representar, como de legislar y ejercer el control político del Gobierno.

El resultado de este mes de las encuestas refleja justamente esta instantánea fotográfica que, como sabemos, es una “veleta” movida por el viento de la opinión circunstancial y, en tal sentido, necesario para saber por dónde vienen los “aires populares”; pero de ninguna manera estos resultados debieran mover la aguja de la brújula de la estrategia de un Estado responsable.

Si cada vez que las encuestas fueran desfavorables a la actuación de un gobierno, este cambiara sus estrategias y políticas, tendríamos con toda seguridad un país al garete: sin rumbo ni objetivos, sobre todo en lo fundamental. Es por eso muy peligroso que se produzca en los gobernantes una especie de “devoción insana” por los resultados de muestras estadísticas que presentan las empresas encuestadoras con frecuencia.

Es por eso que el Presidente actual debe vacunarse contra la “encuestitis”. Saber muy bien qué significan y alejarse de quienes, en determinado momento, le pudieran estar aconsejando tirar una piedra al río del Congreso para arremolinar las aguas y el público aplauda. No se puede dar la sensación de que se gobierna “entreteniendo” al pueblo, para pasar el tiempo hasta que se acabe el mandato.

Por otra parte, un estudio de Pulso Perú, publicado en el diario Gestión, indica que crece el rechazo de la ciudadanía (del 46 % al 53 %) por el manejo económico que este gobierno está realizando. Asimismo más de la mitad (51 %) desaprueba el comportamiento del mandatario por los avances de la reconstrucción.

Ojalá que el Gobierno nunca pierda el norte en “encuestitis”, sino que más bien sepa leer las verdaderas necesidades de los peruanos que le piden a gritos invertir con eficiencia el abultado presupuesto del Estado. Se necesitan obras públicas que solucionen, en parte, la necesidad de empleo, de educación y salud dignos, y no se pierda el ritmo del crecimiento del país.

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