Fabiola Morales Castillo

Fabiola Morales Castillo

AL FILO DE LA NOTICIA

Acerca de Fabiola Morales Castillo:

Catedrática Universitaria, Doctora en Comunicación y Ex-Parlamentaria (2001-2011)



La educación pública sobre el tapete

La educación pública en el país se politizó desde la aciaga reforma de Velasco Alvarado, se agudizó este problema con el advenimiento de la extrema izquierda que decantó en el terrorismo desatado por Sendero Luminoso y el MRTA. Los profesores no solo expandían esta ideología en los colegios, sino reclutaban jóvenes para su causa. Ahora, la causa es inyectar a la vena la ideología de género, bajo el pretexto de la igualdad entre los sexos femenino y masculino.

Tanto se ha politizado este asunto en la educación, que el ministerio respectivo es casi un “rehén” de esta ideología y ya no le interesa más la posición del Perú, siempre en números rojos, en las pruebas del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) –que mide los conocimientos y destrezas adquiridas en la escuela, para resolver problemas en distintos contextos– sino solo rendir cuentas a algunas ONG y organismo internacionales que tienen como bandera destruir los valores, la cultura propia y sembrar el caos en las familias, en pro de un nuevo “colonialismo global”.

Pero, a diferencia de otras épocas, ahora quienes ostentan el poder político para ideologizar la educación en el Perú han encontrado respuesta de unos padres de familia que se han organizado en diversas instituciones que marchan por las calles en multitudes y pechan a los poderes del Estado, como este viernes en la Plaza Bolívar frente al Congreso. Aunque voces gobiernistas hayan dicho que ellos también medirán fuerzas sacando al colectivo del “orgullo gay”.

Esta sola “amenaza” o “advertencia” de los parlamentarios pro marcha “orgullo gay”, es una muestra de la posición político-cultural que enfrenta a los padres de familia, porque se oponen a que sus hijos sean adoctrinados en los colegios en este sentido y todas las otras facetas que la ideología de género trae consigo y afecta a niños y adolescentes. Las cartas están echadas sobre la mesa y se van volteando poco a poco, dando cada vez más la razón a los padres de familia que permanecen en pie de lucha.

Las políticas educativas del Estado en una democracia no pueden concertarse solo con el sindicato de profesores, algunas ONG y organismos internacionales –como lo hemos advertido repetidas veces–, las voces de los padres de familia deben escucharse y tomarse en cuenta, porque el “derecho a la educación” es de los padres de familia, no del ministerio y su burocracia. La familia es la institución primera de la sociedad y todas las demás deben estar a su servicio.

Es positivo que los padres de familia en el Perú, como en otras épocas, ya no sean indiferentes a la educación que los gobiernos de turno les imparten a sus hijos; ahora, madres, padres, abuelos, tíos y todos aquellos que tienen a su cargo niños y adolescentes, están al tanto de las políticas y contenidos educativos; pero sobre todo, están dispuestos a no aceptar imposiciones que no estén acordes a los valores y a la cultura familiares.

En el Perú, es notable que muchos padres hagan verdaderos sacrificios para que sus hijos se eduquen, es su prioridad de vida. Quieren que sus hijos prosperen mediante la educación y los superen largamente, es por eso que no van a estar dispuestos a que, como en otras ocasiones, desde la Reforma velasquista, el Gobierno politice la educación, a la medida de una mirada por demás obtusa.



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