Columnista - Fabiola Morales Castillo

¿Quién nos devuelve la vida?

Fabiola Morales Castillo

Catedrática Universitaria, Doctora en Comunicación y Ex-Parlamentaria (2001-2011)

15 sep. 2019 02:20 am
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Conmovidos, hemos sido testigos de la muerte de miles de niños prematuros, en los distintos hospitales del Estado del país, por falta de un mínimo sentimiento de misericordia por parte del personal médico y gestor que conociendo lo que sucedía no ha sido capaz de informar, denunciar, fiscalizar, ni invertir –teniendo el presupuesto suficiente- en incubadoras, tan necesarias para estos casos.

Pero, lo más escandaloso es que no hay NADIE que haya respondido por las numerosas vidas que se han perdido. Nadie que nos aclare por qué el Sistema de Salud en el Perú no invierte en salvar vidas y, es más, nadie que nos explique por qué el presupuesto de la República, destinado a tal fin, se haya gastado hasta en conmemoraciones diversas de los trabajadores. La ministra sigue en su cargo, los gobernadores también, el personal médico y administrativo igual, los sindicatos hospitalarios chitón boca y, que se sepa, así como meten a la cárcel a cualquiera por la más mínima sospecha que de fuga, en este caso nada de nada.

No debemos olvidar estos casos, como si fueran un escándalo político más. Como no podemos olvidar que muchas mujeres fueron esterilizadas, ni podemos ser indiferentes a los abortos que se producen a diario, sin que miembros del Congreso de la República, ni del Ejecutivo, ni del Poder Judicial, ni de la Fiscalía, muestren las sanciones a los culpables. Con las pérdidas humanas no se puede consentir, ni tranzar, como si nada. Aquí no basta el borrón y cuenta nueva.

¿Qué está sucediendo con el Estado? ¿Qué está sucediendo con el poder mediático y con muchos “politólogos” que ciernen el mosquito y se tragan elefantes? Por otro lado, la seguridad ciudadana es cada vez más frágil, no hay día en que las personas no sean asaltadas con armas de fuego y tantas veces asesinadas; pero las cifras y porcentajes de los actos delictivos, en lugar de menguar, crecen exponencialmente, mientras una gran mayoría calla.

En el Sistema de Salud, las cifras de las personas que van en busca de mejoría en sus dolencias acaban peor o encuentran la muerte. Pareciera que nuestro “índice de humanidad” está por los suelos y bajando a velocidades constantes. Es urgente poner coto a esta situación y convertir el tema de los atentados contra la vida -desde su inicio, hasta su término natural- en el más importante.

Sin vida, no hay derechos que defender y menos sobre qué discutir y dialogar. Pero el tema de la falta de interés y respeto por la VIDA, se extiende rápidamente como una mancha negra de aceite sobre la carretera y, sin lugar a dudas, es una mancha que nos arrastrará a todos si no advertimos a tiempo que, hay faltas y abusos del Estado y de la sociedad, que no se pueden pasar por alto, de ninguna manera.

No queremos pensar que los burócratas del Estado se están volviendo tan materialistas y hedonistas que sólo le importa el dinero de nuestros impuestos, para sus conmemoraciones y para quedar bien con algunos sindicatos que fastidian a los directivos médicos, como pulga en la oreja.

Japón donó a la Maternidad de Lima, incubadoras de tecnológica punta, habría que preguntarse en qué situaciones están y cómo extender esta tecnología a todo el Perú.

Profesora en CENTRUM PUCP.

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