Fábrica de pobres

Fábrica de pobres

El romanticismo ideológico de la izquierda ha producido más pobres que el rudo pensamiento liberal. El socialista impondrá la noción de igualdad como moral, ignorando la pobreza.

La igualdad suena romántica como el antiindustrialismo y el odio al rico. “Detrás de una gran fortuna hay un crimen”, decía Balzac, que de literatura y construcción tediosa de climas sabía más que de economía. Marx, vividor, mal citador, sesgado investigador de talleres y no de fábricas, introdujo en la historia una ideología que Mises define: “una doctrina de salvación que racionaliza el resentimiento y transforma la envidia y deseo de revancha en una misión de la historia mundial”.

Una gran tragedia universal, no solo por el número de muertos y encarcelados sino también por la pobreza derramada, el marxismo. Pese a las pruebas en su contra, aún hay quienes lo tienen de bandera e ideario. Según los datos, los países más libres son más ricos y tienen menos pobreza. En ellos los pobres son menos pobres que en los países estatizados. ¿Entonces por qué votan por la izquierda y los súbditos de los regímenes rojos aplauden a sus sátrapas? Porque si una cualidad tiene la izquierda es la organización, la movilización y el control, pero ¿de qué sirve su habilidad política si sus gobiernos son fábricas de pobreza?

Los datos se repiten año a año, lo sabemos de la experiencia de Botswana (milagro africano) o de la data de los dragones asiáticos o de la próspera libertad del norte europeo y de la economía norteamericana… en contrapartida a las pobres y monocordes Cuba y Venezuela.

No sé de algún desavisado que haya cruzado el muro alemán de occidente a oriente o que algún residente de Miami haya huido del paraíso a las “sin tiempo” calles de La Habana. Según el Informe de libertad económica en el mundo de 2020 (Instituto Fraser), el ingreso real obtenido por el 10% de los más pobres en los países más libres es ocho veces mayor en comparación con el 10% de los más pobres en los países más estatizados.

“La distribución de la riqueza del capitalismo supera a la del socialismo (…) En los países con impuestos más bajos, menos regulaciones y un sólido Estado de derecho, los pobres son mucho menos pobres”. El socialismo fabrica miseria. Su vigencia solo puede basarse en el poder. Y pese a todo, hay quien se enamora cuando le susurran “pueblo”. Una pena.

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