Hoy en día -aun en medio de una interminable pandemia- vemos que los valores de familia no desisten de serlos, la fortuna no es cuestión de dinero en un mundo que acuña una vida de valores pues el respeto, perdón, gratitud y compromiso son esenciales en el desenvolvimiento del humano, teniendo como segundo escalón el valor del trabajo para la subsistencia económica.
Es de saber que a ese núcleo familiar mediante el avance de la sociedad muchas familias hacen inclusión de una mascota, la que ya no es tratada como tal, pues como ser sintiente, pasa a ser integrante de una familia mediante la denominada acepción “multiespecie”, que es aquella familia donde conviven los animales humanos y no humanos y que tiene como base la tendencia actual de construir lazos afectivos entre seres vivos sin dar lugar al especismo.

La relación humano-animal siempre ha estado vigente a lo largo de la historia de diferentes culturas, vemos que esta relación ha ido de la mano con la evolución en donde los animales ya no tienen un objetivo utilitario sino de compañía mediante la sintiencia; los estudios desde el ámbito social, psicológico y legal crean un engranaje en donde nace una dinámica que desarrolla una transición de humano-animal a familia como parte del construccionismo social y que tiene como resultado amor y responsabilidad -la mascota es un puente que permite fortalecer los canales de comunicación dentro de una familia y en la sociedad-, ya que los integrantes de una familia establecen diálogo y acuerdos frente a la tenencia responsable logrando así una funcionalidad de sistema ideal para una convivencia que mejora y calma los índices de agresividad o ansiedad que podrían vivir algunas familias y que tendrá lugar a repercusión en la comunidad donde vivimos. La figura Multiespecie reconoce a los animales como miembros de una familia y no como la trillada frase: el animal es el mejor amigo del hombre, pues para efectos de nuestro ordenamiento civil el animal es un objeto al no reconocerle una categoría jurídica como la tenemos los animales humanos.

Aspecto Social
La consideración y amor a la vida animal llega a enlazar el aspecto emocional entre individuo y mascota, lo cual ha logrado que en nuestro país y en el mundo se le pueda otorgar legalidad a la figura del animal de compañía en una familia mediante leyes de bienestar animal que protegen sus derechos pero que no debe dejar del lado al derecho consuetudinario y que además nos exige día a día seguir afianzando esta figura hasta regular una normativa en donde los intereses respecto a los animales no queden anclados en un concepto subjetivo.

Es pues que la vida animal ya es partícipe de días de magia como la figura del matrimonio, el cual es el día más importante de una pareja enamorada, quienes están dispuestos a entregar su tiempo y amor en mérito al inicio de la creación de una familia multiespecie, ya que ahora hacemos referencia a combinaciones cualitativas y cuantitativas entre especies, en buena cuenta el hecho que la normativa jurídica reconozca a los animales como seres sintientes no da el “go” para establecer procedimientos para una tenencia responsable sin afectar el concepto de familia desde el aspecto constitucional.

“Desde esta ventana comparto la bendición de mi matrimonio mediante una reflexión colectiva para dar paso a la multiespecie y tener un mejor mundo animal-humano”.

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