El 25 de este mes, sólo hace tres días, se celebró el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en recuerdo del asesinato de las hermanas Mirabal, activistas políticas de República Dominicana. La historia registra que estas mujeres, el 25 de noviembre de 1960, fueron secuestradas y apaleadas por agentes del Servicio de Inteligencia Militar dominicano, siguiendo órdenes del dictador Trujillo. Sus cadáveres se habrían de encontrar después en el interior de un vehículo que había sido despeñado en un precipicio para simular un accidente. Naturalmente, este hecho desató las protestas en República Dominicana, trascendiendo sus fronteras y convirtiendo a las víctimas en un símbolo latinoamericano de la lucha contra la violencia de la mujer, al punto que el año 2000, la ONU declaró oficialmente, el 25 de noviembre, como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

La violencia física o sexual contra la mujer es una dolorosa realidad en el mundo entero, según las estadísticas que maneja la Organización de Naciones Unidas. Y el Perú no es la excepción. Aquí la violencia no se detiene, ni aún en estos meses de pandemia por el coronavirus. Así lo advierten los organismos públicos encargados de velar por la seguridad y protección de las mujeres en el país. Este año, sólo para registrar los casos de feminicidio, bordeamos las 34 víctimas, lo cual es altamente preocupante. El feminicidio es la más grave manifestación de la violencia basada en género y es un fenómeno bastante extendido, que va aumentando sistemáticamente en el país y en la región.

El año pasado, de acuerdo a la información recogida en la Defensoría del Pueblo, la cifra de feminicidios fue la más alta de los últimos 10 años. “La cifra es muy preocupante porque el Estado ha hecho esfuerzos, pero se estrella contra el perfil del hombre machista y violento que predomina. Además, la cifra de 168 feminicidios del año pasado no está cerrada. Hay casos que todavía se están analizando para ver si responden a la tipificación de feminicidio. Y si hablamos de tentativas de feminicidio, la cifra sube al doble”, declaró a la prensa, una alta funcionaria de dicho organismo.

En lo que va del período 2016-2021 se han presentado, hasta la fecha, 34 iniciativas legislativas en el Congreso de la República, contra la violencia de la mujer y los niños, en sus múltiples manifestaciones. Algunas de ellas se convirtieron en leyes; otras, se encuentran en Orden del Día para su debate por el Pleno, y la mayoría aún permanece en la Comisión de la Mujer para su discusión, mientras que otros muy pocos permanecen con dictamen. Estos proyectos tienen motivaciones muy variadas, según sea el interés de sus autores. Así tenemos iniciativas de ley que modifica el Código Penal para sancionar el delito de explotación sexual en sus diversas modalidades; otra que busca el fortalecimiento de la normativa sobre violencia contra las mujeres e integrantes del grupo familiar; también un proyecto que prohíbe el ingreso a menores de edad a hoteles, hostales y/o cualquier establecimiento que presta servicios de alojamiento y otra iniciativa que declara la imprescriptibilidad de los delitos de violación de la libertad sexual e incrementa sus penas.

Igualmente, proyectos de ley que reforma el Código Penal para sancionar la violación sexual sistemática de menores como crimen de lesa humanidad y establecer su imprescriptibilidad; de creación de las brigadas de paz familiar en las instituciones educativas, centros de trabajo y municipalidades para contribuir a reducir los actos de violencia contra la mujer y los integrantes del grupo familiar, o de identidad de género, entre otros.

Estas iniciativas esperan pacientemente su momento para ser debatidas, en tanto la criminalidad contra las mujeres parece de nunca acabar. Actuemos ya.

Juez Supremo