El proceso de descomposición del “Ministerio Público – Fiscalía de la Nación” (MP-FN) lleva tiempo. Sin ir hasta la década de los noventa del siglo pasado, el reseteo politizado e ideologizado de esta institución viene de los últimos siete años por lo menos, con la presencia de Pablo Sánchez como su máxima autoridad titular.

Sánchez siempre fue astuto, cuidándose especialmente cuando era fiscal superior, y fue zahorí para retener o demorar aquellos casos donde tendría la bendición de las ONG de derechos humanos, pues si los impulsaba iba a ser el bocado del poder mediático de esas entidades politizadas, que hasta el día de hoy están preparadas para perseguir militares que vencieron al terrorismo. Así, bajo el chantaje de las ONG y de sus medios de comunicación afines, de sus cursos, cursillos y talleres, muchos fiscales sucumbieron y se arrimaron al lado del poder caviar.

Era previsible, entonces, que el desprestigio e ilegitimidad del MP-FN, saltara por los aires la última semana, aunque falta todavía mucho por revelar respecto de las relaciones de Martín Vizcarra y el MP-FN. Para quienes manejamos información de diversas fuentes del Estado peruano, no era desconocido el nivel tan bajo al que podía caer esa institución con Pablo Sánchez o Zoraida Ávalos, quienes han traído por la borda sus carreras de más de 40 años.

De manera que no sorprende que ahora se hagan públicas, a nivel nacional e internacional, las conexiones del poder político vizcarrista-caviar y el MP-FN, máxime cuando el caviar es un pseudo izquierdista, el típico ocioso que quiere vivir prendido de la teta del Estado o de las donaciones del extranjero, sin importarles que el dinero provenga de las corporaciones imperialistas o globalistas, fondos con los cuales demuelen al Estado, a sus instituciones republicanas y su soberanía.

Pero hay que apelar a la resistencia y la lucha de los buenos fiscales, que los hay, aquellos que hacen un trabajo consciente y conforme a derecho; pero son quienes no tienen los reflectores ni las pantallas de las ONG politizadas porque no les sirven a sus intereses leninistas de poder. Las ONG relacionadas con Sánchez o Ávalos sólo buscan fiscales que les sirvan a sus objetivos político-ideológicos, como cuando un fiscal provincial -al saberse protegido por el Lagarto-, salía a los medios muy envalentonado para pechar al doctor Pedro Chávarry, el legítimo fiscal de la Nación; o salía a cuadrar al propio presidente del Poder Judicial de entonces, José Luis Lecaros.

@RafaelRomeroVas