Francisco Diez Canseco T.

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Mil hospitales

Hace algunos días tuve la oportunidad de contribuir con un grano de arena para mejorar la grave neumonía de Cataleya, la pequeña hija de Carlos Torres, dirigente de Perú Nación, quien está ya internada en el Hospital del Niño luego de laboriosas gestiones.

Y me pregunté: ¿dónde está la reforma de la política de salud del régimen “reformista” de Martín Vizcarra?

Vizcarra anunció el 31 de diciembre pasado que en el 2919 el gobierno construirá 120 hospitales. Ha pasado ya medio año desde ese compromiso y está claro que se trató de una de sus muchas declaraciones demagógicas, como lo fue también la afirmación formulada, en esa misma ocasión, sobre la construcción de mil colegios este mismo año.

En el camino, el Sistema Integral de Salud sigue tan desfinanciado como siempre, más allá de la cosmética de un gobierno que no gobierna y que, como es perfectamente perceptible, vive de la confrontación con una mayoría parlamentaria mediocre  y desprestigiada, del manejo de ilusiones reformistas alimentadas por los caviares y del uso de las encuestas como instrumento nada creativo para alimentar una decreciente popularidad.

La salud de la República está seriamente dañada no solo porque sustancialmente la demagogia gubernamental sigue abandonando a su suerte a la población más pobre, sino también porque, en el plano político, estamos ante un corto clasismo total basado en el oportunismo y, en muchos casos, la ignorancia.

Para muestra un botón: la Comisión de Constitución acaba de aprobar y ampliar la propuesta de Vizcarra para que quienes tengan condenas penales de cuatro años o más en primera instancia no puedan postular a cargos públicos u ocuparlos.

¿Cuántos congresistas de la actual fauna de otorongos han tenido penas de esa naturaleza? Muy pocos y probablemente ninguno. En cambio, resulta que Fernando Tuesta, el presidente de la Comisión de Reforma Política de Vizcarra, exhibe una destitución como jefe de la ONPE como consecuencia de un acto de corrupción sentimental sancionado por el Consejo Nacional de la Magistratura.

Este tipo de antecedente también debió incluirse en dicha reforma constitucional, pero jamás hubiera sido propuesto por Tuesta por obvias razones.

Ya sabemos por qué está en riesgo la salud de la República.





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