Francisco Diez Canseco T.

Acerca de Francisco Diez Canseco T.:



Populismo o realismo

Luego de la asonada chilena que continúa después de más de dos semanas, el gobierno peruano sería ciego y sordo si no hubiera reaccionado con un programa social como el que presentó el presidente del Consejo de Ministros hace algunos días y que cubre áreas fundamentales del Estado como salud, educación, infraestructura y la promoción de los valores, tan mellados en nuestra sociedad. Para la oposición se trata de un programa populista.

Para quienes miramos con ojo crítico procurando guardar una necesaria objetividad, el régimen de Martín Vizcarra ha hecho las asignaciones presupuestales que debía realizar en un escenario difícil y en el que es indispensable empezar a pagar la Deuda Social para que no cunda el mal ejemplo de Chile, tal como con toda seguridad quisiera la izquierda comunista peruana. Y vaya que si esa izquierda, enmascarada de demócrata, tiene razones para levantar en alto sus obsoletas banderas antisistema con un desempleo del 20 por ciento en la fuerza laboral de Lima, una brecha en la infraestructura educativa del Estado de 100 mil millones de soles, un Sistema Integral de Salud que de integral no tiene nada, un sistema de seguridad ciudadana que se cae a pedazos y un Poder Judicial horadado por la corrupción.

Lo de Chile demuestra en forma palmaria que un sistema de libre mercado debe contar con un Estado promotor -como en Chile- que debe ser también un ente regulador atendiendo las necesidades de las áreas sociales con eficiencia y sensibilidad, a diferencia del fallido modelo chileno ejecutado durante 24 de los últimos 30 años por la izquierda chilena, curiosamente más próxima a Pinochet que a Allende en materia económica. La gran diferencia de lo que ocurre en Chile con nuestra Patria es paradójicamente que en el Perú no menos del 70 por de la economía se mueve por cauces informales, lo cual tiene fuertes incidencias negativas para el Erario Público pero un impresionante efecto positivo en la movilidad vertical, vale decir, en el incremento de los ingresos de los sectores menos favorecidos a través del emprendimiento.

Es indispensable, sin embargo, que el Gobierno trabaje con inteligencia y mano dura el control del orden público, sin caer en las trampas comunistas destinadas a dar mano libre a sus agitadores so pretexto de una seudo defensa de los Derechos Humanos: que no quepa la menor duda que algo de eso están pergeñando dentro de una estrategia de largo plazo destinada a copar el Congreso para imponer una Constitución chavista, antidemocrática y estatista.

Tenemos que salvar al sistema democrático de esta visible amenaza generando un cambio radical, una Revolución Pacífica que, conjuntamente con la eliminación de la corrupción, procure el pago de la Deuda Social para lo cual no solo se requiere fondos -que los hay- sino eficiencia en el manejo del gasto público, algo que no se percibe desde hace muchos años en el Perú tal como se aprecia a través de las ejecuciones presupuestales y esos 22,500 millones de soles que en promedio han regresado al Tesoro, en promedio, durante los últimos cinco años.

(*) Presidente de Perú Nación Presidente del Consejo por la Paz



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