Francisco Diez Canseco T.

Acerca de Francisco Diez Canseco T.:



Tacna, la heroica

  • Fecha Domingo 1 de Septiembre del 2019
  • Fecha 7:24 am

Tuve el honor, hace 22 años, de pronunciar el discurso de orden en el teatro municipal de Tacna en la celebración del centésimo aniversario de la Benemérita Sociedad de Auxilios Mutuos de Señoras de Tacna por invitación de las herederas de las heroicas damas tacneñas que mantuvieron en alto la bandera del Perú durante la larga y oprobiosa ocupación chilena luego de la derrota de la Guerra del Pacífico.

Una vez más las Damas de la Bandera mostraron su carácter cuando el jefe militar fujimorista de esa plaza se opuso a que yo pronunciara el discurso en tan solemne ocasión indicándole que, de otra forma, no habría ceremonia.

Recordé este hecho, luego de participar en la Procesión de la Bandera el pasado 28,porque en esa otra ocasión, consciente de la efemérides y de su profundo significado patriótico, evite tocar temas de política coyuntural pese a constituir una excelente plataforma y encontrarme en 1997 como opositor al régimen de Fujimori, bloqueado en la mayor parte de los medios de comunicación.

No ocurrió lo mismo con el discurso que pronunció el Presidente Vizcarra al concluir la Procesión hace algunos días: luego de una introducción alusiva a la celebración, lanzó su ya conocido mensaje populista entre vítores de las varias “portátiles” que lo acompañaban, que no recibieron eco de la mayoría de la población tacneña.

La lucha de Tacna para mantener su heredad, en un escenario en el que los chilenos cerraron las escuelas peruanas, expulsaron a los sacerdotes que defendían a nuestra Patria y clausuraron los medios de comunicación nacionales, es un capítulo doloroso y ejemplar de nuestra historia que no tiene la difusión que merece y que debe ser enseñado con amplitud y fervor en todos los centros educativos del país: no es solo una muestra visceral de patriotismo sino que representa un inequívoco despliegue de valores que deben ser recogidos por las nuevas generaciones.

Como bien lo describe el poeta tacneño Federico Barreto, el silencio absoluto impuesto por el invasor para autorizar la primera Procesión de la Bandera en 1901, significó que hasta los propios soldados y oficiales chilenos presentes se sintieran obligados a rendir homenaje al pabellón nacional mientras circulaba por las calles luego de que, en el atrio de la catedral y en las zonas circundantes, no menos de diez mil compatriotas se arrodillaron llenos de unción y en forma espontánea al verlo salir de ésta, luego de la bendición correspondiente y la maravillosa oración del vicario ,Dr. Alejandro Manrique ,titulada “La Cruz y la Bandera”.

Esta es la historia que, sin rencor y con grandeza, jamás debe ser olvidada por todos los peruanos para que nunca se vuelva a repetir una derrota infausta como la de la guerra con Chile.t



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