Frente a los hechos graves del Vacunagate, debemos decir que Sagasti nos está paseando. No solo porque nos miente sobre el contrato corrupto con Sinopharm, sino también porque está blindando a todos los que se beneficiaron con la coima de las vacunas. Tiene un objetivo claro, ganar tiempo para que no se conozca que posiblemente sus candidatos estén involucrados. Zoraida Ávalos juega en esta estrategia de corrupción, pues hasta hoy no ha pedido una detención para Martín Vizcarra y Pilar Mazzetti, o un fiscal provincial el arresto de Germán Málaga. Se están jugando todo, para que en estas elecciones siga el continuismo y principalmente para salvar sus pellejos.

La comisión encargada de investigar el Vacunagate es la muestra de la peor traición al pueblo, una burla que ahora también compromete al ministro de Salud Óscar Ugarte. Esta lavandería pasará a la historia y los llevará al banquillo de los acusados cuando recuperemos la autonomía del Ministerio Público.

Para colmo del cinismo, Sagasti abusa del poder que ejerce, no para perseguir a los corruptos, sino para que miles de peruanos mueran al impedir, con base en puros engaños, que los privados importen las vacunas para salvarnos. Esto no lo podemos permitir, los congresitas deben vacarlo o aprobar de inmediato la ley que autorice esta medida.

En nuestro país se han dado vacancias, pero nunca una que amerite tanto por la incapacidad moral del gobernante. ¿Qué hecho más grave puede haber que provocar la muerte de los ciudadanos? Luego de todo lo que se ha conocido con el Vacunagate, la diferencia es que ahora sí urge esta medida, el cambio no puede seguir esperando mientras nuestra gente muere a diario.

Sagasti presumido de la prensa mermelera se cree intocable e imparable, no cesará en su objetivo de salvar el contrato corrupto de Sinopharm. La impunidad hace que los delincuentes actúen una y otra vez porque saben que nada les pasará, pero hasta ellos saben que caerán tarde o temprano, pero hoy no podemos esperar.