El fraude electoral ha quedado al descubierto. El Jurado Nacional de Elecciones, a través de su presidente Jorge Salas Arenas, está direccionando el proceso y a la fecha han quedado fuera de carrera los partidos políticos que se han mostrado en oposición a los gobiernos de Martin Vizcarra y Francisco Sagasti. Al parecer, esto obedecería a un pacto que beneficiaría a los que blinden a estos últimos gobiernos. El periodista Ricardo Uceda ha corroborado que, para beneficiar ilícitamente la candidatura de Martín Vizcarra, Jorge Salas Arenas y Jovián Sanjinez cambiaron su voto sospechosamente frente a la exclusión del expresidente y de otros tres candidatos, los magistrados habían votado a favor de la exclusión en estos casos, pero para encubrir la protección a Vizcarra cambiaron su decisión.

La pista está ya marcada para que corran Vizcarra y sus allegados, su búsqueda de impunidad y blindar los actos de su gobierno, serán las razones que determinan al próximo presidente del Perú, así como quienes serán los congresistas que llegarán para no fiscalizar. Esta cancha está cerrada para el resto de candidatos, quienes tienen cero posibilidades de ganar, pues sin campaña por las restricciones de la cuarentena, sin espacios televisivos, simplemente no llegarán a los ciudadanos. ¿Cómo se espera que capten votos así? Pareciera que ya se dieron cuenta, que no hacen ningún esfuerzo por aparecer, menos de denunciar este proceso electoral fraudulento, ¿quién si no son ellos los que debieran exigir condiciones de igualdad?

Esta realidad de fraude no ha sido menguada por el fruncimiento del Jurado Nacional de Elecciones, tan débil defensa no ha tenido la virtud de recuperar la confianza de la ciudadanía. Tan atroz fue el escándalo del caso Vizcarra, que la reacción de protesta ha sido unánime y hay dudas sobre este proceso electoral. Hasta hoy los enemigos de Vizcarra están dentro y con grandes privilegios y los enemigos han quedado fuera. Aún hay partidos que no dicen nada, al parecer porque no representan ningún riesgo. Alerta, guerra avisada no mata gente.