Sin saber contar o calcular cuántas semanas tuvimos viento a favor y en contra el simún que no alcanzó tocar a babor, llegamos a este puerto que es escala en la travesía. Llegamos mientras soplan, la desparraman, se van, pero de raspa dejan libre la bahía para proyectos y programas de difuso soporte técnico con la teoría y tesis de los vacíos alternos y la fusión de las fracciones de poder no hacer. Con esto como código de Referencia cuali y cuan ti ta ti va , olvidamos semanas y confirmamos que las Crónicas de los doce meses 2020, han sido bastante buenas como para antes de voltear la hoja y sacar nueva agenda y almanaque, usar el “ Buena siembra buena cosecha”. Pero no.

Lo aguantamos un rato mientras estamos con el tema que a diario en la Bodega Oliver de Alejandro Díaz en Las Begonias, con frutas y verduras pone Walter Zambrano al disponerlas en una mesa y la tapa del conservador de helados. Walter nació en Mérida, Valenzuela. Tiene en el Perú dos años y el trabajo con Alejandro, donde comparte acciones con Milton. En sus varios encargos el exitoso, para mí, es el de las frutas, pide una respuesta con la cámara del cel organizando mi foto y mi orden a partir del instalado.

Las fotos de hoy como las de Flores sin miradas, del 5 de octubre, con los floreros del Superba, son de varios días. El tema es y lo entiendo punto cotidiano de mi paisaje en la Redidencial San Felipe. Me da materia de ejercicio, de archivo y también para CRÓNICAS como ésta, Fruta Madura, la última del año y da pase al inicio de Crónicas y Retratos. Bicentenario.

ROBERTO CORES