El presidente de República Dominicana, Luis Abinader, expulsó a Odebrecht de su país y anuló todos los contratos con sus consorciados. Desde la ‘media isla’ caribeña, la Quisqueya precolombina, la tierra de la legendaria Anakaona, nos llega un ejemplo de dignidad y decencia que por acá no tuvo Vizcarra ni tiene Sagasti y menos su sucio Partido Morado.

Nuestros candidatos presidenciales callan sobre la brasileña sabiendo que la podrida sigue poniendo y sacando presidentes o bien son sus operadores, como lo fueron Humala, Nadine, Kuczynski y el propio Vizcarra; quizá por ser parte de la organización criminal que saqueó a nuestro país y a Latinoamérica. Los más bobos tienen, seguramente, la muy equivocada idea y el temor de que José Graña –el Marcelito Odebrecht perucho– usará contra sus candidaturas los medios en los que mantiene una minoría accionarial, algo imposible.

Rafael López-Aliaga, de Renovación Popular, es el único aspirante a Palacio que se ha atrevido a hablar fuerte y claro contra Odebrecht y esa traición a la patria llamada acuerdo de colaboración eficaz, además sobre la ínfima reparación civil impuesta por nuestro país (en cómodas cuotas, mientras sigue contratando con el Estado al que desvalijó). Según un informe de IDL Reporteros, el sobrecosto total de 40 proyectos ejecutados por siete compañías del cartel Lava Jato sobrepasa los 3,500 millones de dólares. ¿Cuántas camas UCI, plantas de oxígeno, investigación sobre el virus, bonos de ayuda, significa ese monto?

El presidente dominicano, Luis Abinader, prometió durante su campaña deshacerse de Odebrecht –hoy rebautizada Novonorte–; y en octubre, apenas semanas después de asumir el poder, rescindió todos los contratos de la brasileña y sus asociados. La decisión de Abinader alcanza a las filiales de Odebrecht, sus consorciados y las empresas relacionadas a estas. El nombramiento de Miriam Germán, como Procuradora General de la República, una magistrada sin vínculos con la política y con una trayectoria de decisiones sin simpatías ni antipatías por determinados partidos o grupos, garantizan una Justicia independiente y libre de pactos bajo la mesa con los poderes fácticos del país caribeño. El periodista Camilo Egaña de CNN en Español, siempre tan preocupado por Odebrecht, entrevistó a Abinader sobre el tema y este le contestó “nombramos a una procuradora independiente que tiene la libertad de investigar todos los actos de corrupción del pasado y del presente, un deseo de todos los dominicanos”.

Una investigación del Diario Libre, encontró que las obras adjudicadas a Odebrecht y sus pares locales tuvieron sobrecostos de más de 50% del precio inicial, un total de dos mil millones de dólares obtenidos a lo largo de los últimos cuatro gobiernos, desde 2002. La llegada de Abinader a la presidencia de República Dominicana es el funeral de Odebrecht y su cártel de consorcios en ese país.

Perú necesita de un Abinader, decidido a erradicar la corrupción de su patria. ¿Quién se anima?