Ya en esta nueva etapa de ética y moral respecto a los animales ¨descosificación¨ y no como se veía históricamente en la concepción clásica del derecho romano que fue recibida por los sistemas civiles basados en la codificación) No cabe, pues, negar u oponerse al principio de protección de los animales. Por tanto, esta nueva pero ya bien conocida concepción abre aun el debate que es posible discutir respecto de cuál sea el fundamento jurídico de dicha protección. Así, es frecuente la utilización de la expresión «derechos de los animales» es promovida por quienes fundamentan dicha protección en la atribución de unos pretendidos derechos a los animales, en cuanto son seres dotados de sensibilidad, capaces de experimentar sufrimiento físico y psicológico cuando son sometidos a tratos degradantes y humillantes. Sin embrago, la atribución de derechos está íntimamente ligada, en todos los sistemas jurídicos, al reconocimiento de la personalidad, no siendo posible hablar de ellos en calidad de condición de persona, a pesar de la teoría evolutiva que mencionaba el gran Charles Darwin creador de Origen de las Especies y Teoría de la Evolución de los animales. Cabe señalar ,la inteligencia en cuanto comprensión de su propia sustancia e individualidad y de las relaciones que le unen con los demás, y la voluntad como expresión de un actuar consciente de la bondad o instinto de sus actos, pues no tendrán personalidad jurídica pero son seres sintientes que perciben y expresan sentimientos al igual que las personas, pero sin hablar, Pero dicha atribución de derechos y obligaciones no se hace en abstracto, sino partiendo del substrato de las personas jurídicas, en cuanto son integradas por personas físicas dotadas de inteligencia y voluntad.

Por tal motivo y la vez contrasentido es que se les atribuye a los animales derechos sin que estos deban tener obligaciones y que pueda categorizarse una tercera acepción, persona, animal, cosa, concepción que ha sido llevada a las constituciones europeas y en sus códigos civiles. Quienes en sus constituciones no emergen una categoría de persona o sujetos, sino de << no cosas>> esta concepción es extraordinariamente ejemplificada por el legislador alemán quien describe al animal como ¨criaturas que acompañan nuestro destino¨ pues resulta absurdo mantener una resistencia doctrinaria en separar especies. El fundamento de la protección de los animales no solo debe centrarse en el derecho de la persona a prohibir conductas que claramente sean contrarias a la ética social imperante en cada momento. Desde esta perspectiva, la protección a los animales se fundamenta no ya en unos pretendidos «derechos del animal» sino en el respeto de los derechos titulados por la persona en función del respeto a deberes u obligaciones impuestas por los sentimientos o ética social de la colectividad, sancionados por una disposición legal, y cuya exigencia de cumplimiento se concibe como universal.

De la Declaración Universal de los Derechos del Animal redactada en 1978, ha sido objeto la traslación a algunas legislaciones nacionales a partir del año 88 del pasado siglo. Así, Austria y Alemania modifican su legislación civil para excluir a los animales del concepto de cosas objeto de propiedad. Posteriormente la Constitución alemana elevó a rango constitucional el principio de protección a los animales, rango constitucional que también se recoge en el ordenamiento jurídico de Suiza, que pone el acento en la idea de dignidad de las criaturas vivas. El fundamento de la protección de los animales es la DIGNIDAD; que se promueve ofrece la ventaja funcional de amparar también la protección del medio ambiente y el deber de preservar el planeta,pero principalmente, crear un alto a la violencia animal por ser seres sintientes con los mismos derechos que las personas.