“Perú es una selección que defiende bastante bien en el juego aéreo con pelota parada, a pesar de la baja estatura nuestros jugadores son muy aplicados al momento de defender. Y en las pelotas paradas a favor complicamos a cualquier equipo. Estoy conforme de cómo defiende y de cómo ataca el equipo con pelota parada”, fue una de las respuestas de Ricardo Gareca en la conferencia tras la derrota ante Costa Rica en Arequipa.

El entrenador de Perú hizo un balance improvisado del año 2018 y asumió la responsabilidad de las derrotas al señalar que cuando se pierde y se gana la culpa siempre va ser directamente del técnico. El “Tigre” se muestra optimista a contracorriente, pese a los magros resultados obtenidos en la etapa post Mundial Rusia 2018, que revela que sólo se ganó un partido de seis jugados, se logró ocho goles a favor y diez goles en contra.

Es decir, que tras la última fecha FIFA Gareca no ha podido encontrar un reemplazo para Paolo Guerrero en el ataque largo, tampoco para Christian Cueva en la volante ni para el “mudo” Alberto Rodríguez en la zaga. Ecuador y Costa Rica que parecían fáciles de ganar en el papel terminaron ganándole a Perú y desnudando falencias defensivas del equipo de todos. Insisto en que la ausencia de Cueva reveló que no hay un jugador capaz de reemplazarlo.

Christian Benavente se mostró muy eficiente en los desbordes de ataque por los flancos. Pero el estratega argentino pecó de obstinado al seguir probando vanamente sociedades ofensivas. Hasta que el segundo gol de Costa Rica puso en evidencia las falencias defensivas que no debería exhibir un equipo amalgamado que viene de Rusia 2018 con una aureola de favorito para la Copa América de Brasil del próximo año. Sacrificar resultados contra Ecuador y Costa Rica para buscar un mejor funcionamiento del equipo no ha sido nada alentador, sino más bien una postura suicida del estratega, pero si esa fe y ese optimismo le dieron resultados como clasificar a Perú a Rusia 2018 que las mantenga siempre de su lado. Punto.