Con la Ley 31365, se aprobó el Presupuesto Público para 2022 que supera los 197 mil millones de soles. Por primera vez, en lo que este columnista recuerda, el Congreso adoptó un dictamen de esta naturaleza por unanimidad; dando una clara señal de afán concertador.

Por su parte, el Ministro de la Producción informó que se destinarán a su ámbito funcional 851.8 millones de soles, de los cuales 47.8% son para gastos corrientes y 52.2% para gastos de capital. PRODUCE dirigirá recursos para proyectos de innovación, emprendimientos y startups para mypes, industrias, pesca y acuicultura; mejoramiento de desembarcaderos; infraestructura y equipamientos de CITEs; actividades científicas en el ámbito acuático; reforzamiento de la sanidad; control de calidad e inversiones, etc. Hay plata más que suficiente, “solo” falta gastarla bien.

En octubre, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) publicó el informe “Estimado de Apoyo a la Pesca (FSE) para Perú” https://publications.iadb.org/es/estimado-de-apoyo-la-pesca-fse-para-peru que reconoce la ventaja que tenemos, por contar con una gran cantidad de especies con elevada capacidad reproductiva, y representar entre el 8% y el 10% de las capturas pesqueras marinas mundiales. Además, señala limitaciones y desafíos para maximizar sus beneficios, por lo que el sector público debe asumir un papel más proactivo. Menciona adicionalmente, que contamos con un gran potencial pesquero y acuícola, debido a nuestra riqueza de especies y cuerpos de agua que todavía no son aprovechados comercialmente.

Los expertos del organismo internacional aseveran también que el problema de la gestión no es la baja asignación dineraria, sino «El uso poco eficiente de los recursos presupuestarios». Asimismo, destacan cambios en las partidas de los fondos en los diferentes criterios de gastos, como evidencia de la falta de continuidad en las prioridades, y rescatan la necesidad de contar «Con una Política Nacional de Pesca y de Acuicultura explícita y consensuada para contribuir a asegurar el cumplimiento de objetivos estratégicos y el desarrollo a largo plazo del sector». Esto reconfirma la validez de la constante llamada de atención, sobre la vital importancia de contar con dichas políticas públicas, que hemos realizado los actores de este quehacer en los últimos años.

Resulta imposible poder atender la problemática de la pesca artesanal, por ejemplo, sin un adecuado censo de la flota, postergado indefinidamente por el Estado. Igualmente imprescindible es su clasificación diferenciada, y concluir el eternamente prorrogado proceso de formalización. No será más que un anuncio vacío, el apoyo a la acuicultura, si no se comprende que necesita una ponderación específica, seguridad jurídica y mucha inversión en ciencia y tecnología.

La diversificación pesquera y su desenvolvimiento para consumo humano, serán posibles cuando se les comprenda en su dimensión cualitativamente distinta a la de la pesca tradicional, y se le dejen de trasplantar conceptos ajenos e inaplicables. En fin, mientras se elaboran estas líneas maestras y perdurables, deberían comenzar a resolverse las grandes dificultades conocidas por todos, en base a propuestas ya presentadas.

El informe del BID concluye que en el Perú existe una atomización de esfuerzos, que “Podría estar limitando la efectividad de sus políticas y el desarrollo del sector”. El apoyo a la pesca se ha incrementado en 12.5% en el último lustro. Cuando se le relaciona al PBI y se le compara con el de los grandes países pesqueros de la OCDE, Perú se encuentra por encima de todos, con excepción de Noruega. Gastamos como ricos, vivimos como pobres. Basta de ineficiencias y dispendios, el cambio debe comenzar hoy.

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