Las evidencias son tan claras que no existen formas de esconderlas. Jugando a Dios, Soros y otros meta billonarios –muy probablemente reunidos en el grupo Bilderberg- decidieron hace algunos años transformar el planeta a la imagen y semejanza de sus intereses. Lo único que necesitaban era utilizar parte de esa montaña de dinero que acumula cada cual –y que jamás podrían gastarla en los años de vida que les quedan, no estando dispuestos a que la hereden sus parientes por miedo a que la dilapiden- empleándola para comprar voluntades de gobernantes, políticastros, propietarios de “grandes” medios de comunicación camino a la ruina, etc. -que todavía subsisten en el mundo- para que hagan las veces de topos, apologistas, altoparlantes e instrumentos de desinformación, a los efectos de imponer la ideología postmodernista que permita a sus mega organizaciones ostentar el control del planeta, parodiando al Gran Hermano, aquel personaje de la formidable novela 1984 escrita por George Orwell en 1949.
La ambición de Soros por manejar el Perú tiene antecedentes. Recordemos que donó un millón de dólares a Toledo y colocó a gente de su entorno en puestos destacados de aquel gobierno. Aunque haciendo honor a su cleptomanía, Toledo se quedó con el millón de dólares tácitamente donados para organizar la marcha de los cuatro suyos. La primera experiencia de Soros en el Perú no fue del todo auspiciosa para sus intereses. Sin embargo mantuvo la mira puesta en este punto del mapamundi. El segmento que mejor se adaptaría a sus intereses fue la progresía marxista que dirigen los caviares. Gente maleable, inmoral, con doble discurso, habilísima para la mentira y especialista en la intriga, que desde tiempos de Toledo se ubicó hábilmente en la gran prensa local ante la falencia de sus propietarios en el oficio periodístico debido a lo cual sus medios habían perdido norte y sus finanzas empezaban a flaquear. Los caviares se abocaron a conseguirles “ayuda financiera” del Estado vía la corruptela de la publicidad estatal. Incluso aplaudieron la turbia operación que permitió a Comercio y República hacerse del canal 4, que estaba en manos de Indecopi, con lo cual consolidaron su poderío en ese segmento mediático.

Ayer EXPRESO reseñaba al académico español Carlos Astiz, afirmando que debido a los desastres naturales, crisis o pandemias, algunos gobernantes han silenciado sus parlamentos, comprado los medios de comunicación y empujado a sus países hacia una situación pre-dictatorial, en la que se puede mentir con descaro a los ciudadanos, realizar compras y pagos fraudulentos de los que no tienen que dar explicaciones, en tanto confinan a la ciudadanía, restringen o anulan sus libertades y conciertan políticas supranacionales al margen de los votos imponiendo el pensamiento único reprimiendo y silenciando al que disiente. Resulta obvia cualquier semejanza con nuestra realidad, aclaraba este periódico.

Tanto es el poder de este “nuevo orden mundial” que nos ha impuesto a un presidente por el que nadie ha votado, sustituyendo a otro elegido por el mismo Congreso que lo designara a él. Poderoso caballero don dinero, amable lector.