En los dos últimos meses el malestar por el precio del GLP ha ido “in crescendo”, produciéndose marchas de protesta como la registrada la semana pasada en la ciudad del Cusco. Se está creando un clima para una intervención estatal. Soy un convencido que debe evitarse, ingresaríamos a un círculo vicioso de difícil salida.

Hay que hacer un análisis frío de la situación, el precio se forma por oferta y demanda, lo establece la Ley Orgánica de Hidrocarburos (Ley 26221). Considero que es la mejor manera de asignación sin perjudicar las cuentas estatales.

En este orden de ideas, en el periodo comprendido entre fines de junio del año pasado hasta la fecha, en el mercado internacional la cotización se ha incrementado en 73.7% y eso lo asumimos en la importación y en la producción local, que representan el 18% y el 82% de la demanda. Para el local, es un costo de oportunidad que no puede desechar.

La señal para la formación de precios es la importación, corresponde al Osinergmin decirnos si la referencia que publica la Sociedad Nacional de Minería Petróleo y Energía (SNMPE) es correcta, pues aquí se inicia la formación del valor que llega al consumidor final. También, debería señalarnos si el costo y margen de la cadena comercial corresponde a un mercado de competencia.

Las imperfecciones de mercado deben ponerse en el tapete y allí se podrá lidiar con los oferentes, que en este caso están concentrados y podrían estar ejerciendo un abuso de posición dominante, que puede ser suspendida y sancionada. Si el Indecopi hasta el momento no ha funcionado en esta tarea, el tener cifras certeras servirá para presionarlos.

Para los hogares de bajos recursos, se debe seguir incentivando el uso del subsidio denominado FISE (Fondo de Inclusión Social Energética) que se forma por aporte obligatorio de consumidores de electricidad y combustibles.

Más bien, no hay que dilapidarlo en subvencionar conexiones de gas natural en lugares donde sea onerosa la inversión. El programa ha sido exitoso, se ha llegado a un millón de hogares y no debe afectarse.

Si tenemos diagnóstico certero y usamos convenientemente los fondos que no afectan a la caja fiscal, tendremos una salida racional sin llegar a controles estatales que se politicen.