En la historia hay temas polémicos que merecen estudiarse con profundidad para sacar a la luz la verdad al respecto. Concretamente, en la historiografía de nuestro país, una figura polémica es la del general Mariano Ignacio Prado (1825-1901).

Bajo las órdenes del mariscal Ramón Castilla (1797-1867), Prado inició una destacada carrera militar en el Perú de mediados del siglo XIX (1853). Luego, en 1865 lideró la popular revolución «restauradora de la honra nacional», la cual se adhería a fundamentos americanistas y nacionalistas contra el gobierno del general Juan Antonio Pezet por la firma del humillante Tratado Vivanco-Pareja con España, considerado deshonroso y perjudicial.

Instaurado en el poder, Prado estableció una dictadura bajo su mando, escogió a los hombres más progresistas para su gabinete (Basadre lo llamó el Gabinete de los Talentos), convocó a la Cuádruple Alianza (Perú, Chile, Bolivia y Ecuador), organizó al país y la estrategia a seguir para desafiar a la poderosa escuadra española en el combate del 2 de mayo de 1866 en el Callao. El Jefe Supremo, Mariano Ignacio Prado, dirigió personalmente el combate recorriendo durante la contienda las diferentes baterías a caballo exponiéndose al peligro e inspirando a sus subordinados y a la población la confianza y el patriotismo que la situación ameritaba. Las celebraciones por el triunfo peruano fueron unas esplendidas fiestas patrióticas que se desarrollaron en varios países americanos con sendas felicitaciones. Gracias a esta victoria terminaron las incursiones españolas en América consolidándose así nuestra independencia, y convirtiéndose Prado en héroe nacional y latinoamericano. El mismo Ramón Castilla comentó lo siguiente: «Brindo señores, por los viejos que conquistaron la independencia y por los jóvenes que el 2 de mayo supieron consolidarla».

En 1879, al iniciarse la guerra del Pacífico, Prado era nuevamente presidente del Perú. Se trasladó a la zona del conflicto, al sur, instalando su base de operaciones en Arica, como director supremo de la guerra y ocupándose activamente de diversas cuestiones. Pese a estar en clara desventaja diseñó un plan de acción que puso en jaque a la armada chilena durante varios meses y en cuya ejecución Grau reveló su genialidad. En Tarapacá, se aprobó un plan ofensivo para derrotar a los invasores chilenos que no se realizó por error humano en la batalla de San Francisco, no obstante, luego, el ejército peruano consiguió una gran victoria en la batalla de Tarapacá. Sin embargo, los reveses y la inferioridad de armamento lo llevaron a tomar una decisión controvertida, que daría origen a una leyenda negra, sembrada por su adversario político Nicolás de Piérola, que perdura hasta hoy en el imaginario y sensibilidad nacional.

¿Por qué la leyenda negra contra este personaje no se ha esclarecido? Esta y otras interrogantes serán abordadas a lo largo del libro: Mariano Ignacio Prado: entre la gloria y la leyenda negra. Este es una obra que atraviesa el halo de controversia construida alrededor del general Prado, pero sin eximirlo de sus responsabilidades. Tiene como finalidad estudiar, sobre la base de fuentes históricas, los más importantes episodios de la vida militar y política del general Mariano Ignacio, en especial los que se vinculan con las acusaciones.

Los objetivos trazados adquieren fuerza gracias a la investigación en diversos archivos y nuevas fuentes documentales, tales como cartas, informes, artículos de periódicos nacionales e internacionales, así como de las versiones de sus contemporáneos y el registro de la palabra misma del mandatario.

Se incluyen como anexos los textos completos que sirven de referencia, a fin de que el lector pueda acceder a los documentos. Eso permite comprobar la veracidad de la información y se puede llegar igualmente, a conclusiones personales en torno a la figura del general Prado y su justo lugar en la historia del Perú.

Por: José Ignacio Peña de Cárdenas