Antaño, ante una pregunta sin respuesta, los agentes policiales recurrían a la muletilla de “Desconozco mayormente”. Hoy la utiliza el Ejecutivo. En nuestra cara pelada nos dicen que no tienen idea de cuándo tendremos vacuna en el Perú. Los ciudadanos de Chile, Ecuador, Colombia podrán vacunarse el próximo año, o sea en días.

Los peruanos pudimos saber, después de mucha insistencia, que se firmaron dos acuerdos ‘mamarrachentos’ para adquirir vacunas. Pero no se ha pagado ni un centavo y la cruda realidad indica que estas no se regalan, se compran.

Vizcarra, mitómano profesional –a caballo entre Toledo y Carlos Manrique, grandes embusteros–, le endilga nuevamente al Congreso que no se compren vacunas. Como es caradura y tiene el favor de los medios ignora que, públicamente, anunció la vacunación para diciembre.

Pese a que seis colaboradores eficaces sindicaron como coimero a Vizcarra, el presidente Sagasti es su aliado. La prensa le preguntó por la responsabilidad política de Vizcarra en la ausencia de vacunas. Respondió que no miraba hacia atrás, blindando a su compinche y también a la ministra de Salud que ocupó el cargo en el anterior régimen donde negoció las vacunas. La misma que enmudeció sobre el peligro que significan las marchas para el coronavirus.

Este régimen cree que los peruanos somos tontos y que desconocemos la pésima gestión que tuvo Vizcarra en la pandemia. Somos el único país del planeta que no usa pruebas moleculares, las únicas válidas para detectar a los infectados. Como si no recordáramos los muertos, la carencia de camas UCI, el maltrato a los equipos médicos y el desastre en la compra de ventiladores. Con qué derecho Sagasti quiere sepultar lo vivido. Probablemente el Congreso censure a la ministra de Salud –buena médica, pésima política–, quien será interpelada.

La calificadora de riesgo Fitch Ratings cambió la perspectiva económica del Perú de estable a negativa, pasando desapercibido para la prensa oficialista. En cristiano, nos maleamos económicamente. Además, predice un PBI de -12%. El panorama político es turbio. Muchos avizoran que se eliminará electoralmente al fujimorismo gracias al politizado Poder Judicial.

Vizcarra tiene el dinero para comprarse un partido y poner a todos los investigados del país. El psicosocial contra Acción Popular es de rompe y raja: son golpistas, quieren vacar a Sagasti, etc. Al parecer se busca liquidar a los partidos con historia.

Al congresista Édgar Alarcón lo denunciaron en la Fiscalía por recibir una coima de S/ 2’000,000. Pero 10 integrantes de la comisión de Fiscalización que presidía votaron por la inhabilitación de Martín Vizcarra, tres se abstuvieron y uno votó en contra.

Si la Junta Nacional de Justicia destituye a los fiscales Chávarry y Gálvez, veremos que se cumple la ‘limpieza política’ en los lares judiciales. Queda claro a qué se dedica este régimen.