¡El Estado rechazó la oferta de ayuda del empresariado! ¡Y sigue rechazándola! Antes fueron Vizcarra y sus ministros Zevallos, Zamora y Mazzetti, cómplices de la muerte de decenas de miles de peruanos, quienes rechazaron centenas de donaciones de plantas para envasar oxigeno medicinal, indispensables para salvar vidas de peruanos que asistían -y nuevamente se aglomeran por miles- a nuestros desprovistos hospitales públicos carentes de aquel indispensable elemento para tratar los casos más graves de Covid. Hoy Sagasti rechaza indirectamente la participación de los laboratorios privados, dispuestos a importar las vacunas que resultasen necesarias para salvar a nuestra sociedad de una pandemia que amaga con seguir matando a otras decenas de miles de compatriotas. Sagasti duda autorizar a que importen los laboratorios mientras se debate en la más absoluta incapacidad perseverando en importar una de las vacunas menos eficientes y más caras: la producida por China. Por su parte Fernando Cillóniz, candidato a quien el jurado electoral persiste en sacarlo de la partida, declaraba en EXPRESO ayer “En Ica quisimos ayudar con las pruebas moleculares. Fue rechazado.” La consigna de los progre-marxistas, gestores tras bambalinas de los regímenes Vizcarra y Sagasti, es: ¡nada con el sector privado! ¡Que muera la gente, pero los ricos no pueden aparecer solidarios con los pobres! Insistimos. Más temprano que tarde Vizcarra y Sagasti -junto a su reata de ministros- afrontarán juicios por lesa humanidad.

Es evidente que bastaría con que el inútil Sagasti dispusiera, con carácter urgente, que se autorice a los laboratorios nacionales más capacitados a concertar compras masivas de vacunas procedentes de Europa, Norteamérica y otras naciones que elaboren vacunas en las cuales confíe nuestra la sociedad. No las chinas, de bajísima calidad. De esta manera en un mes el país arrancaría a inocular a toda su sociedad. No obstante, el perro del hortelano del progre-marxismo insiste en enredar la participación del sector privado, obligando a este gobierno, consciente de su ineptitud, a monopolizar el asunto de las vacunas. Leamos lo que, en medio de la emergencia roja en que está el Perú, dijera ayer Elizabeth Astete, ´canciller de la República¨: “Se coordinó con China para que aceleren los trámites y estamos a la espera….” ¿Qué cosa? ¿Esta es la actitud del gobierno de un país envuelto en llamas por culpa de Sagasti y compañía? Ante ello debe pedirse que Sagasti sea procesado por exponer a miles de peruanos a un exterminio masivo, oponiéndose a reconocer que habría evitado semejante matanza facilitando la importación de vacunas por el sector privado. Por si fuera poco, quizá sin quererlo la ministra Astete dijo algo todavía más grave: “Lo importante es que el millón de vacunas están listas para ser recogidas, tenemos esa confirmación de la embajada peruana.” Pero si están “listas para ser recogidas”, ¿por qué Sagasti no mantuvo un avión fletado preparado para traerlas, declarando asimismo en emergencia los tramites que existan ante aduanas, etc.? Así definitivamente lo habrían coordinado los laboratorios privados. ¡Hoy ya habrían empezado a vacunarse los peruanos!

¡La izquierda es enemiga declarada del pueblo!