La calificación crediticia es una puntuación que realizan un conjunto de instituciones internacionales denominadas clasificadoras de riesgos. Evalúan a las economías de los países y tienen como finalidad catalogar a aquellas naciones que son capaces de honrar sus obligaciones adquiridas en los mercados internacionales, de aquellas que tiene dificultades para cumplir con sus obligaciones o pasivos con sus acreedores. En este sentido las agencias clasificadoras dividen a los países en dos grandes conceptualizaciones, la primera se denomina grado de inversión y la segunda grado especulativo.

La pregunta que tenemos que realizarnos: ¿Es importante para la economía de un país la calificación de grado de inversión o grado especulativo? Al respecto la respuesta sería: sí es importante la calificación porque de ello dependerá el éxito o fracaso de financiar el gasto fiscal de un país en los mercados internacionales con emisión de bonos soberanos. Si la economía de un país cuenta con grado de inversión implica que podrá obtener con suma facilidad y al menor costo financiero recursos en los mercados internacionales para financiar su gasto público a través de la emisión de deuda. El grado de inversión garantiza a los inversionistas globales de que el país que emite los bonos cuenta con capacidad de pago fuerte para cumplir u honrar sus obligaciones de mediano y largo plazo, es decir solvencia. Para el país con grado de inversión, que financia sus déficits fiscales con emisión de bonos, implica menor pago de interés a los inversionistas globales y por tanto menor gasto financiero para la economía.

En tanto si las clasificadoras crediticias ubican a un país en el grado especulativo sería de consecuencias muy drásticas en las finanzas públicas de una economía. Señalando que el país que emite deuda pública tendrá serias dificultades para financiar su déficit fiscal en los mercados internacionales. El grado especulativo indica a los inversionistas globales que el país emisor de bonos cuenta con capacidad de pago muy débil con la probabilidad de incumplir con sus obligaciones (default). Por lo tanto, los inversionistas mundiales preferirán no comprar bonos emitidos por las economías con grado especulativo. Si los países con grado especulativo emiten bonos pueden experimentar una subasta internacional de bonos sin éxito o el encarecimiento de la operación por el alto pago de intereses a los inversionistas globales y un mayor pago del servicio de la deuda pública.

La segunda pregunta: ¿Influyen las decisiones de los actores económicos, políticos y sociales en la clasificación de grado de inversión? La respuesta es afirmativa el trinomio (estabilidad económica, política y social). Sí influye en mantener el grado de inversión. Al respecto el cumplimiento de la estabilidad económica se refiere a la estabilidad de las cuentas fiscales, estabilidad monetaria y estabilidad de las cuentas externas.

El cumplimiento de las tres estabilidades (económica, política y social) garantizan a la economía peruana mantenerse ubicado en el grado de inversión. El escalar en el grado de inversión depende de mantener estabilidad. Si vamos en dirección contraria pasaremos a down grade (reducción de la calificación crediticia) con el escenario que en el mediano o largo plazo se nos consideren a nivel global en grado especulativo, con lo cual sería muy complicado fondearnos o financiar el gasto fiscal con recursos externos. Recordemos que los ingresos fiscales aún no se recuperan, los gastos fiscales se encuentran en aumento y el fondo de estabilización fiscal está agotado. No nos disparemos a los pies, al parecer es lo que está ocurriendo en la economía de nuestro país.

En las actuales circunstancias las medidas populistas del Congreso se están convirtiendo en un shock exógeno que no se puede controlar y que se encuentran deteriorando la estabilidad fiscal, requisito necesario para no perder el grado de inversión otorgado por las clasificadoras crediticias. Otro factor que juega en contra es el actual estado del PBI que se encuentra por debajo del crecimiento potencial de la economía debido a la pandemia. La brecha producto negativa confirma que aún los ingresos tributarios son insuficientes para consolidar las cuentas fiscales. Consistente con este escenario la clasificadora de riesgo Fitch Ratings aún mantiene el grado de inversión para la economía peruana. Sin embargo, la clasificadora cambió la perspectiva del Perú de estable a negativo. En la calificación crediticia nos encontramos en el penúltimo peldaño de grado de inversión BBB + , no es de preocuparse si va acompañado de perspectiva estable, pero si es grado de inversión BBB + con perspectiva negativa es un preanuncio de que la clasificadora desarrollaría un downgrade (recorte de calificación crediticia).

Juan Morales Romero