El 15 necesita de una persona como tú”, me dijo una mañana saliendo de la radio. Me había ganado su confianza y esa fue la carta de garantía que me acompañó el año y medio que trabajé con RBC. Guido Valdivia fue su brazo derecho, su hombre de confianza, su fuerza de choque, su intelligentzia. En su juventud fue policía, del cuerpo especial de los Llapan Atic, un tipo fuera de serie que no le tenía miedo a nada, si había que enfrentarse a diez o veinte sujetos, él no dudaba en hacerlo, era temerario.

El primer recuerdo que tengo de él es el de un hombre de contextura gruesa, afuera del canal, sentado sobre una antigua moto, con pinta de jubilado físico culturista, atento a todo. Era el único que conocía quién era cada uno de los que hicieron de la televisora aquel laboratorio de conductores, analistas y productores, que luego vimos desfilar o brillar en otros canales. Su imperturbable carácter y su lealtad lo llevaron a poner el pecho por quien creyó haría lo mismo por él.

Yo fui testigo de cómo enfrentó a una banda de delincuentes cuando tomaron la an- tena del canal en el morro de Chorrillos; mientras algunos administrativos dudaron y prefirieron quedarse abajo tramitando el apoyo de la policía y llamando a la prensa; Guido Valdivia subió conmigo y con dos ex compañeros de trabajo, pero fue él quien los redujo a todos. Yo estuve a
su costado esa tarde cuando subimos en la camioneta, un vehículo blindado con el que rompimos la reja para ingresar a los módulos del 11 y recuperarlos. Guido Valdivia bajó de la camioneta, se acercó al líder de la banda y sin darle tiempo a reaccionar le pidió que abandonen las instalaciones mientras disparó su arma a la altura del oído de aquel delincuente que temblando levantó los brazos ordenando a sus cómplices la retirada. Guido dio su vida por ese canal.

El 3 de abril de 2017 fue asesinado. Una bala cruzó su corazón y el crimen quedó impune. Ni la policía, ni el ministerio público, hicieron algo para que se descubra al asesino. Mi amigo fue asesinado y nadie hizo nada para que su viuda reciba la liquidación o una pensión digna por los años de servicio que le entregó a RBC. Gracias por tu confianza, respetable Guido Valdivia.

Gracias por tus lecciones de valentía y de grandeza. La justicia tarda, pero llega. Han pasado cuatro años, viejo amigo, confío en que algún día estarán las tras las rejas, quien disparó contra ti y quien le ordenó hacerlo. Un fuerte abrazo, comando Llapan Atic.

(*) Aclaran información sobre deceso del recordado Guido Valdivia