No, ingeniero Sagasti. ¡El que ha fallado es usted! Esa entelequia a la que usted llama Estado no tiene autonomía propia. Es un ente subjetivo que se utiliza como figura para representar a la nación, que funciona de manera exclusiva gestionado por un gobernante que, en los regímenes democráticos, es elegido por la ciu-da-da-nía.

Y ese gobernante, ingeniero Sagasti, sucede que circunstancialmente es usted. Y aunque el pueblo nunca lo eligió, usted maniobró para que ese Legislativo, al que usted denigrase vilmente, lo designe presidente del Legislativo y, de relancina, le encargue la jefatura del Estado. ¡De manera que usted buscó el puesto que hoy ocupa! Y la carne, ingeniero Sagasti, siempre viene con hueso.

Razón por la cual quien falló estrepitosa, calamitosa, criminalmente es usted. De modo que ahora no nos venga a contar, con ese modito plañidero que al que apela usted delante de los auditorios para victimizarse, que “tengo que pedirles perdón porque ha fallado el Estado”. Pero, por favor. Este pueblo ya lo conoce, ingeniero Sagasti. Usted es otro experto mentiroso, con modales de no serlo. Idéntico a su predecesor.

Y por más que adorne sus embustes con ese aspecto tan doliente que fija para engañar a la sociedad, ¡pues nadie le cree! Porque resulta que los peruanos no somos tontos. Podrá engatusarnos una, dos, tres veces. Pero lo que nunca podrá –ni debió hacerlo– es mentirle a la sociedad peruana todo el tiempo. Recuérdelo. Usted arrancó su gestión mintiendo de una manera vil, vergonzante para guardarle las espaldas al expresidente Vizcarra.

A él usted le apoyó hasta que finalizara su malhadada gestión. Inclusive sabiendo que este había conspirado con su círculo palaciego para obstruir a la Justicia en el affaire “Swing”. Aparte de que la Fiscalía lo investigaba hacía años. Investigación que nunca avanzaba porque ustedes, los caviares, han secuestrado de facto al Ministerio Público y al poder Judicial a través de la todopoderosa Junta Nacional de Justicia, hija putativa de Vizcarra y del partido Morado, del cual usted fuera candidato a la vicepresidencia del país en los comicios del domingo entrante. Es más, usted se opuso a la vacancia de Vizcarra.

Y asimismo, nunca responsabilizó a ese miserable por su crimen de lesa humanidad, tras abandonar a la sociedad a merced del letal covid al no adquirir pruebas moleculares y establecer un cordón sanitario basado en los resultados de aquellas pruebas. Porque ingeniero Sagasti, desde que arrancó esta pandemia, Vizcarra se opuso tercamente a comprar plantas de oxígeno, respiradores mecánicos, camas UCI, vacunas.

Con su silencio, repetimos, usted se convirtió en cómplice de aquel crimen de lesa humanidad, que hoy exhibe como víctimas a 130,000 peruanos fallecidos. Porque, teniendo recursos económicos, los gobiernos de Vizcarra y el suyo se opusieron a adquirir equipos e implementos que constituían el fundamento para gestionar coherentemente la pandemia. Que quede establecido, ingeniero Sagasti. Quienes han fallado criminalmente –atentando contra la vida y salud de 32 millones de peruanos– son usted y ese miserable apellidado Vizcarra. ¡Así son los gobernantes de izquierda!