Han hablado irresponsablemente de golpe de Estado. ¡Qué irresponsables! ¡Qué irresponsabilidad!, cuando los peruanos defendemos la democracia. Y yo como mandatario soy el primero en defender la democracia, defender la Constitución y la independencia de poderes (¿?). Que nunca nadie más hable de golpe de Estado”, ha dicho un ofuscado presidente accesitario Martín Vizcarra. Pero, ¿bajo qué razones se pronuncia Vizcarra de manera tan categórica para culpabilizar a quienes sostienen exactamente lo contrario a lo que él manifiesta; es decir, aquellos que hablan con la verdad? Porque, en términos rigurosos, Vizcarra carece de argumentos reales para sostener sus palabras. En primer término, él heredó –y le dio mayor impulso a– esa feroz campaña emprendida por Pedro Pablo Kuczynski –en connivencia con la prensa progre– para clausurar el Parlamento, so pretexto de que se había convertido en “poder obstruccionista”. Adicionalmente, tanto PPK como Vizcarra –de la mano de unos medios venales que sobreviven del subsidio estatal vía la “publicidad oficial”– emprendieron una estrategia de ataque y derribo contra el Congreso, marcándolo como el enemigo público numero uno del país y causante de todos los males de la sociedad. Vale decir, Vizcarra –como antes PPK– propició un golpe de Estado, pretendiendo desprestigiar primero y clausurar después el Parlamento. ¿O acaso la progresía, que está detrás de Vizcarra, no le imputó el título de golpista a Fujimori por disolver el Congreso en 1992? En consecuencia, ¿bajo qué premisas el presidente accesitario Martín Vizcarra se permite reprochar a quienes le enrostran ese mismo remoquete, no solo por alentar el cierre del Legislativo sino por atreverse a demandar públicamente la renuncia del fiscal de la Nación? Cuidado que con ello avanzó más todavía en su propósito golpista al interferir en el sistema de Justicia, violentando flagrantemente la independencia de poderes que establece la Constitución. Y sin ir más lejos, Vizcarra –como antes lo intentó PPK– ha hecho lo imposible para que la prensa corrompida –que lo apoya desempeñándose cual sicario golpista– vuelva a recibir cerca de S/ 1,000 millones anuales bajo esa ficción llamada “avisos estatales”, siendo aquello una punible compra de conciencia. La misma táctica corrupta impuesta por Vladimiro Montesinos para asegurarse el apoyo mediático rastrero.

En consecuencia, no se ofusque, presidente Vizcarra. Porque, para empezar, usted no tiene credenciales suficientes para venir, con dedo justiciero, a tildar de irresponsables a quienes lo califican por lo que usted viene acometiendo como presidente accesitario. Usted ha atacado al Poder Legislativo; lo ha sometido; lo ha humillado; lo ha obligado malamente a colocar sus propias palabras en las leyes que usted quería para llevar adelante esa “consulta popular” que tanto demandan los antisistema, para reemplazar a nuestra Constitución por una carta hecha a la medida del radicalismo. Y por si fuera poco, para instaurar desde entonces una Asamblea Constitucional que sustituya al gobierno electo democráticamente por la ciudadanía, transformándolo en un régimen autocrático dominado por el socialismo sudaca. Estilo Venezuela. En esta coyuntura, ¿Vizcarra tampoco reconoce que vendría gestándose otro golpe de Estado, esta vez detrás de su estrafalaria iniciativa del “referendo”?

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