Hablemos claro: la protesta multitudinaria de la generación del Bicentenario constituyó esencialmente un rechazo a la subclase política que viene gobernando al Perú, en las últimas décadas, en forma incompetente y corrupta: un rosario de Presidentes acusados de corrupción así lo acredita. Todo un récord mundial.

Hablemos claro: la izquierda marxista y sus compañeros de viaje quieren apoderarse de la protesta para llevar agua a sus molinos minoritarios y actuantes con base en la manipulación y la desinformación, en lo cual es experta. Pero a Verónika Mendoza, en forma emblemática, la sacaron de la plaza de Armas del Cusco cuando pretendió unirse a la protesta. Y este es un hecho concreto del tamaño de un puño.

Hablemos claro: no ha habido un golpe de Estado como pretenden los marxistas y los manipuladores de todos los pelajes: lo que ocurrió fue un error monumental perpetrado por los viejos jugadores de la política criolla que pavimentó el acceso al Poder de dos grupos de izquierda con reducida representación bajo el pretexto de que no se podía elegir en la directiva del Congreso a ningún congresista que hubiera votado a favor de la vacancia de Vizcarra. Solo en el Parlamento de los otorongos ocurre algo así.

Hablemos claro: el absoluto respeto que guardamos por la protesta pacífica y democrática de nuestra juventud y su vocación justiciera y en contra de la corrupción implica también la responsabilidad de todos quienes creemos realmente en la democracia de orientar a esa juventud por los cauces de la legítima defensa de las libertades públicas sin desviaciones totalitarias, con tolerancia y generosidad. Es inaceptable cualquier coacción a la libertad de expresión como ha ocurrido con el periodista Beto Ortiz, se esté o no de acuerdo con sus opiniones.

Hablemos claro: el respaldo y la coincidencia que tengo y que tiene mi partido con la movilización juvenil no es flor de un día ni consecuencia del oportunismo: hemos planteado desde hace largo tiempo la necesidad de una Revolución Pacífica para terminar con la corrupción, pagar la Deuda Social y promover una efectiva economía social de mercado priorizando a las pymes dentro del muy claro contexto de que nosotros defendemos principios, no intereses.

Y seguiremos haciéndolo.

Presidente de Perú Nación-Presidente del Consejo por la Paz (cl)