Hace un frío de los diablos en cancillería

Hace un frío de los diablos en cancillería

Siempre se ha dicho que una de las instituciones gubernamentales que mejor funciona en el Perú es la cancillería. La calidad de la formación de los diplomáticos peruanos y la ardua competencia para entrar a la carrera diplomática, han asegurado que nuestro cuerpo diplomático, la primera línea de la defensa nacional, siempre sea reconocido y admirado en el mundo.

Por nuestra cancillería pasaron personajes ilustres que han dejado en alto el nombre del Perú, como el dos veces secretario general de las Naciones Unidas, Javier Pérez de Cuéllar.

Lamentablemente, en los últimos meses el actuar diplomático peruano se ha visto mancillado por circunstancias políticas que dejan mal la imagen del país a nivel nacional e internacional.

La política peruana, sumida en una guerra institucional, ha generado escenarios sui géneris, como las negativas de permiso de salida del país a quien detenta el cargo de presidente, situación que puso en aprietos al canciller Landa hace pocos días, al tener que excusarse en el Vaticano sobre la ausencia de Castillo; antes que mencionar que la negativa al viaje se debió a que el Presidente está siendo investigado por presuntamente liderar una organización criminal, al canciller no se le ocurrió mejor idea que argumentar que la negativa al viaje se había dado por el rechazo del gobierno peruano al accionar de Rusia en el marco de la guerra contra Ucrania.

Sumado a esto, la instrumentalización de organismos internacionales, como la OEA, a fin de avalar el gobierno de turno, también sientan un precedente que desprestigia a estos organismos frente a la ciudadanía, pues dan la impresión de estar parcializados. La respuesta del embajador Forsyth, representante del Perú ante la OEA, en el marco de la reunión que se llevó a cabo en Perú hace unas semanas, en la que respondió diciendo que “hacía un frío de los diablos” cuando se le consultó por las implicancias de las investigaciones a Castillo, generaron conmoción y rechazo a nivel nacional, y la reciente solicitud del Perú para que se active la carta democrática argumentando que la democracia está en peligro en el Perú, nos perfila internacionalmente como un país inviable, donde corre riesgo el Estado de derecho y no existe seguridad jurídica ni política.

A pesar de esto, algunos especialistas consideran que la presencia de la OEA podría evidenciar el respeto al marco legal que siguen las investigaciones contra Castillo.

También se debe considerar la inestabilidad en el Ministerio de Relaciones Exteriores, donde los cambios de ministros han sido constantes (cinco en poco más de un año de gobierno) y, en algunos casos, llegando a generar grandes contradicciones en nuestra política exterior.

Hechos como el cambio de Rodríguez Mackay por nuevamente César Landa el mes pasado, luego de sus declaraciones a favor de la Convemar (lo que tradicionalmente se considera que atenta contra nuestra soberanía marítima), han convertido en errático y anecdótico el accionar de nuestro Estado frente al mundo, algo peligroso en el contexto de crisis económica global que se vive, pues las inversiones, nacionales y extranjeras requieren seguridad y estabilidad para contribuir con el desarrollo del país.

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