Me agrada ver que Pablo Bengoechea ha iniciado en Alianza con buena mano y gesto exigente. El trabajo no se disimula ni disfraza con nada. Alianza Lima es un equipo bien trabajado al que le falta ajustar detalles y que lamentablemente carece de un nueve joven. Pero Alianza está felizmente para pelearla.

También es muy positivo que Sporting Cristal haya logrado temprano hilván y muestre también las mismas señales de equipo bien trabajado. En nuestro medio, donde a veces vivimos como el cangrejo, es muy común que un buen trabajo de inicio del año termine diluyéndose por la falta de competitividad real.

Me explico. ¿Se acuerdan de la “U” en el primer torneo del Año que lo ganó con largueza y mostrándose muy superior? Nadie le hizo la competencia y al final fueron un equipo más. Ahora los cremas tienen que lidiar con la enfermedad de Roberto Chale. Pero hoy por hoy son un ejemplo de equipo mal trabajado.

No es fácil velar por la estabilidad del rendimiento de un equipo de fútbol. Mucho menos cuando solamente convives cinco a seis días por fecha mundialista, caso selección.

Y el fútbol es de momentos. Preocupa acercarse al fin de febrero y contemplar que son varias las figuras de selección que estuvieron a gran nivel ante Paraguay allá y ahora andan volando bajo, muy  bajo. Aldo Corzo, Alberto Rodríguez y  Carlos Cáceda están en un nivel muy deficiente.

La dupla de contención que brilló en Asunción anda mal. Tapia ha perdido la titularidad y Yoshimar Yotún tampoco ha visto acción. Encima está claro que a Pedro Gallese no le va bien en México donde es suplente habitual.

Son muchos baches pero son los habituales. Seremos grandes cuando tengamos 20 jugadores de gran nivel y podamos escoger. De momento hagamos de tripas corazón.

OPINIÓN DE EFRAÍN TRELLES