Harold Alva

Harold Alva

APUNTES DE OCCIDENTE

Acerca de Harold Alva:

Escritor, editor y analista político. Ha publicado una veintena de libros, entre los que destacan Lima: la épica del desastre (2012) y Ciudad desierta (2014). Dirige los Seminarios Abiertos de Formación, Editorial Summa y el Festival Internacional de Poesía Primavera Poética.



La primera decisión

En quinto año de secundaria debí ser el brigadier general de mi colegio. Mis padres aplaudían orgullosos en todos los desfiles al hijo que marchaba gallardo, adelante, con su cordón de brigadier, marcando el paso de todo su batallón. Así fue hasta cuarto cuando fui sub brigadier general. Harold pasaría a quinto y les daría la alegría de verlo al frente de todos, acercándose al estrado a pedir permiso para empezar con el desfile. No fue así. En el verano de 1994, mi papá fue elegido presidente de la Asociación de Padres de Familia del Colegio Nacional Mixto Ciro Alegría de Cañaveral, Casitas. Fiel a su disciplina de policía, se le ocurrió conseguir fondos para que el colegio tenga su propia banda de guerra. Donó entonces una trompeta. Los padres del Ciro Alegría emocionados con la posibilidad de ver a sus hijos aprendiendo música colaboraron con los otros instrumentos. En abril, tenían la banda casi completa. Contrataron a un profesor de música, un joven guitarrista de la Culebra Latin Show, la orquesta de moda en Tumbes. El primer día de clases, en la formación, el director nos dio la noticia de la banda y solicitó voluntarios para que la integren. Enrolarse incluía la oportunidad de aprender música y de tocar un instrumento. En ese instante miré el cordón amarillo de mi brazo y me imaginé diestro en la lira, el trombón o el clarinete. Elegí sin embargo el saxofón: el saxo tenor. Los primeros días no sacaba ni una nota musical, es más no lograba aprender a leer las partituras. “Escribes poemas y no puedes aprender a leer esto?” Me increpó el joven maestro de música. Un mes después no solo sabía leer las partituras sino que gozaba de un compás que a todos sorprendía. El punto de quiebre vino a fines de mayo, cuando empezaron los ensayos para el desfile por el día de la bandera. O asumía como brigadier general o me quedaba en la banda tocando saxofón. Decidí aprender música y quedarme en la banda. Porqué la banda? Preguntó mi papá. Como brigadier seré autoridad un año, en la banda aprenderé música para siempre. Mi padre me abrazó y el día del desfile, con mamá, estuvieron aplaudiendo en primera fila al hijo que, a sus 16, eligió el arte sobre la política.



ico-columnistas-1-2018

Más artículos relacionados





Top
Vizcarra rechaza que salida de 4 ministros represente crisis de gobierno

Vizcarra rechaza que salida de 4 ministros represente crisis de gobierno