Esta injuria tronó en el pleno del Congreso. Su presidium no exigió, como obliga el Reglamento, retirarse el agravio. Nadie protestó. Todos avalaron.

Penalmente : El profiriente incurrió en desacato: “Artículo 374… Si el ofendido es Presidente de unos de los poderes del Estado, la pena será no menor de 2 ni mayor de 4 años”. El Pleno incurrió en “delitos contra los poderes del Estado y el orden constitucional” : MOTÍN.- “Artículo 348 : El que, en forma tumultuaria, empleando violencia contra las personas o fuerza en las cosas, se atribuye los derechos del pueblo y peticiona en nombre de éste para exigir de la autoridad la ejecución u omisión de un acto propio de sus funciones, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de uno ni mayor de 6 años”.

¿Qué está sucediendo? El presidente Vizcarra insistiendo en quitarles la inmunidad a los congresistas; y, éstos a él. Estupidez de ambos: “Perú: País de suplicios y Estupidez en acción”(González Prada).

Perú es Democracia (Demos=pueblo. Cratos=voluntad). Perú no es democracia directa (no gobiernan directamente los 30 millones de sus ciudadanos). Estos, concurriendo cada uno físicamente, eligen a 131 ciudadanos para que los representen a dedicación exclusiva. Somos democracia representativa.

Cada una de las 25 regiones, por mayoría simple, elige a 130 congresistas como sus representantes (1ra vuelta electoral). Perú, en tanto Nación (cada peruano), por mayoría absoluta (2da vuelta), elige al Presidente de la República, cargo que incluye tres calidades: sn la normalidad es “Jefe de Estado”, en la excepcionalidad es “Jefe Supremo de la Fuerza Armada y Policía” y para situaciones insólitas “Personifica a la Nación”.

Significa que estas dos inmunidades no son añadidos. Es esencia misma y naturaleza de la representatividad, que es intocable.
Solución.- El Presidente tiene que desistir de su pretensión de anularle la inmunidad a los congresistas. Y éstos, deben cortar ya el proceso iniciado de anulársela al Presidente. De lo contrario, Vizcarra inmediatamente debe sofocar el motín; antes del 28 de julio.
Es decir, el Presidente tiene que actuar en su calidad de personificación de la Nación peruana contra el Congreso que se ha rebelado contra la Nación. Sería mediante un Decreto insólito ante una situación nacional insólita, disponiendo la intervención del Defensor del Pueblo que paralice al personal del Congreso suspendiendo todas las remuneraciones.

Presidente, personificar al Perú es sostener su patriotismo: estrechar con el eje antiminero Sur.