Sin duda, el Perú aún es un país adolescente, informal y muchas veces caótico. Pero como hemos pasado por muchísimas experiencias –la peor fue Sendero Luminoso–, los peruanos tenemos un instinto de conservación adquirido y no nos chupamos el dedo.

Podemos reaccionar tarde; sin embargo, al final, con mayor o menor lentitud, identificamos la corrupción y la negligencia de quienes gobiernan. Reconocemos a quienes hacen y ejecutan, aunque después como veletas les volteemos la cara y simpaticemos con políticos que no valen nada; para luego, paulatinamente, retomar la lucidez.

Es lo ocurrido con el golpista Martín Vizcarra. Gracias a su mala gestión y pillerías en la pandemia (robo en la compra de mascarillas, transacciones a alto precio, ausencia de oxígeno) perdimos el paso en la adquisición de vacunas contra el COVID-19. Hoy, la ministra de Salud –que estuvo con Vizcarra– y el Presidente Sagasti nos ‘mecen’ de la peor manera con declaraciones tipo: ya viene la vacuna, estamos negociando. Vaguedades y galimatías.

Lo cierto es que –con suerte– tendremos vacunas hacia finales del 2021. Los peruanos seremos los apestados internacionales. La vacuna será el pasaporte sanitario para moverse. Prácticamente el mundo entero estará vacunado, menos los ‘peruchos’.

Sabe dios qué enjuagues e ineptitudes hay detrás de esta compra; lo cierto es que no podremos defendernos del coronavirus.

Vizcarra, gran mentiroso, dice que dejó S/ 250 millones para la vacuna. Los medios que lo respaldan no le preguntan sobre ello. De cualquier forma irá perdiendo la absurda popularidad que parece tener.

El gobierno de transición de Sagasti (no de emergencia como le gusta decir) tiene en su haber cuatro muertos por las violentas protestas agrarias. Dos muertos más que los del expresidente Manuel Merino y aunque aún no sabemos quién disparó los perdigones mortales, la parcializada fiscal de la Nación ya le abrió a él y al expremier Ántero Flores-Aráoz una investigación por ¡homicidio agravado! y desapariciones forzadas que nunca existieron.

Sagasti apoyó su mandato en los muertos del periodo Merino y hoy el ‘boomerang’ de la historia le cobró esta insania tanática. Como el Perú es un país polarizado, con instituciones totalmente politizadas, no habrá justicia ni equidad ante la ley. Sagasti y su premier no serán investigados, nada ocurrirá.

Merino, expresidente del Parlamento, refirió que antes de la vacancia de Vizcarra, el congresista Sagasti lo siguió hasta el baño inquiriéndole por el número de votos existentes. No le dio respuesta pues aún no la había. Siempre en ‘la toilette’ (bizarro escenario), Sagasti le confió que le habían propuesto ser Presidente del Perú. Cosa imposible en el momento pues, de salir Vizcarra, le correspondía a Merino.

Extraño, muy extraño. Lo vivido en el 2020, desde las elecciones hasta que un minoritario Partido Morado detente la presidencia, ha sido fraguado con cuidado. Pasado el annus horribilis, se descubrirá.